Basquet Caliente

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Reestructura: sin gestión, imposible (Parte 3)

Los resultados deportivos no son casualidades, sino causalidades cuya plataforma se basa en la gestión institucional. Hablar de gestión no significa simplemente establecer un presupuesto mensual – anual y salir a buscar financiamiento. El proceso de gestión comienza cuando: la mesa directiva define objetivos a largo y corto plazo; se establece una estrategia comercial – deportiva y eso se ensambla en un plan que contemple todos los estamentos de la Institución proyectado en un modelo institucional de gestión. Para que ello pueda lograrse, se deben generar, como ya venimos hablando, estructuras funcionales y profesionales dentro de los clubes. Habrá que profesionalizarse en la conducción y capacitar a aquellos que tendrán poder y exigencias de acción. Estamos en una era de cambios profundos y no hay que temer al “agiornamiento”. Las Ciencias Empresariales cada vez con mayor fuerza, se van integrando a la vida comercial – administrativa – financiera de los clubes deportivos. Lo que antes era una práctica alejada hoy es una necesidad cercana. Hay muchas preguntas que una mesa directiva debe hacerse a la hora de gestionar una entidad deportiva, pero la primera de todas es definir deportiva, social y estructuralmente a esa Institución con una base filosófica necesaria de: ¿Cuál es el rol que cumple este Club y cuáles son sus fines en la comunidad uruguaya? Después de eso entender e investigar. ¿Cuántas Instituciones de nuestro medio analizan el radio de acción e impacto de la zona en la que habitan? Muchas veces nos quedamos con la conocida frase “somos pocos”. ¿Cómo sabemos si somos pocos si no investigamos? Los números cuantitativos son la matemática pura, pero los números cualitativos son los que nos permiten analizar y así laborar para el desarrollo de estrategias. En el año 2014 hicimos una segunda encuesta privada de lo que significa e impacta el basquetbol en la comunidad uruguayo – montevideana (ya que dicho trabajo se realizó en Montevideo). En ese año fue cuando iniciamos la carrera de Gerencia Deportiva Basquetbol y queríamos entender lo que pensaba la sociedad uruguaya de este deporte, los resultados fueron heterogéneos pero encontramos que: las mujeres se ven cercanas al basquetbol en su práctica y gusto las familias esperan servicios deportivos – sociales de las instituciones de basquetbol los vecinos ven a los clubes como un arraigo del barrio y eso les da un sentido de pertenencia zonal los jóvenes no estaban tan propensos a practicarlo, pero si a “seguir” al club del barrio los padres se mostraron afines a que sus hijos practicaran el deporte en el club de la zona se reconocían los esfuerzos de los clubes para mantener las estructuras los más allegados al deporte “criticaron” la forma de competencia a quienes les gusta el fútbol y también el basquetbol veían el tema económico como un óbice para concurrir a todos los partidos y gran parte prefería pagar en el fútbol. a los que dijeron que solo concurrían al basquetbol, la gran mayoría lo hacían partido por medio por una razón económica, una minoría dijo que iba a todos los partidos. esas personas que iban a los encuentros asiduamente, consideraron que a los espectáculos les estaría faltando un “atractivo” además de lo deportivo (en este ítem debemos analizar que el básquetbol, en otros lugares, es un deporte – espectáculo y ello hace que el espectador lo vea de una manera diferente a la hora del análisis e inevitablemente comparando con lo que por TV se aprecia) Planificar una estructura y programar un plan de gestión implica, previamente, investigar, establecer procedimientos de estudio para interiorizarse de la realidad y de lo que la sociedad piensa al respecto, en este caso el Basquetbol. Esto requiere planificación estratégica y trabajo, para comenzar a gestionar una entidad deportiva y proponer en la misma un modelo de gestión.

Reestructura, pero antes Estructura (Parte 2)

Las Instituciones deportivas necesitan estructuras u organigramas. Por lo tanto deben tener dos miradas bien definidas y a la vez enmarcadas: a) la visión deportiva (Gerencia Deportiva) b) la visión empresarial – comercial (Gerencia General) Una estructura es el andamiaje por donde pasan todas las funciones de cualquier compañía o institución, sin importar el rubro en el que se mueva. Estructura proviene del latín “structūra” y es establecer un orden y disposición de las partes dentro de un conjunto, donde haya una coherencia y una concatenación de los subconjuntos con una finalidad precisa. Los clubes deportivos de la actualidad, que busquen competir en ámbitos profesionales, no pueden estar ausentes de esta realidad y/o necesidad. Por reglas generales, la gran mayoría de las instituciones tienen establecidas, con una difusa organización, estructuras deportivas. La actualidad marca que, es muy importante implementar una estructura funcional donde comiencen a generar orden y proyecciones. Las mesas directivas abarcan estas tareas. Por lo tanto, las mismas quedan diluidas por el día a día. Esto solo les permite “vivir” el presente sin proyectarse, tal vez por falta de tiempo o literalmente por desconocimiento. Esta “desestructuración” existente está menguando las posibilidades de las entidades deportivas. Lo clubes tienen: un cuerpo técnico un sector médico un área deportiva (Juveniles – Mayores) Ahí existe una estructura “deportiva”, a la cual nadie le pone óbices filosóficos ni funcionales, porque de hecho su inexistencia hace imposible la competición. He ahí la importancia de la figura del GERENTE DEPORTIVO. La “otra” estructura, la funcional, es la que viabilizará y ordenará al club. No se necesitan decenas de profesionales, simplemente definir en cada tarea a un responsable, con conocimientos referidos al cargo – función. A modo de ejemplo podemos definir: Un área Administrativa – Contable, ayuda a organizar lo referido a ingresos y egresos; provisionando y presupuestando. Un área Marketing, que definirá la proyección del club para obtener ingresos genuinos merced al Marketing Deportivo, aplicando estrategias de Merchandising. Un área de Comunicación para dentro y fuera de la Institución que permita organizar y planificar las comunicaciones en todos sus ámbitos: Medios Redes Sociales Comunicación Interna Para desarmar una frase muy utilizada cuando se habla de esto: “es muy costoso este formato”, la respuesta inmediata se basa en realidades. Hay muchas personas que hoy cumplen funciones en clubes y que no tienen un direccionamiento formal, ni una ubicación estructural. Por lo tanto, no es el hecho de “contratar” más, quizás sí en algunos casos, pero en otros es generar una metamorfosis, reestructurando la Institución, definiendo las estaciones de trabajo y capacitando a las personas. Esos movimientos no significan costos y si son apuestas de futuro. Cuando se forman estructuras funcionales, hay un alivio para la mesa directiva y un orden para la Institución. Además, esas estructuras permiten el andamiaje institucional, más allá de los cambios o movimientos políticos institucionales. Es axiomático que los proyectos, trabajos, tareas, funciones queden por el camino cuando hay cambios de dirección, sin embargo al existir una estructura de “mando medio” la Institución como tal no se resiente. La estructura es el escudo que tiene toda compañía para frenar los embates de las acciones improvisadas y es la vía profesional que permite los cambios. En el mundo los cambios se viven, en nuestro país se sufren, precisamente porque no hay adecuación ni caminos que permitan esos cambios, sobre todo en el deporte.

Los derechos de formación deportiva

Años atrás, trabajando en la Federación Uruguaya de Basket-Ball y ante la solicitud de que opinara sobre el régimen de pases de jugadores y sus posibles reformas, escribí algunas líneas generales que circularon internamente entre los clubes y que, a mi entender, debían discutirse más en profundidad. Allí introducía un tema que ya era ampliamente conocido y reglamentado en otras partes del mundo y en las principales federaciones internacionales como FIFA y FIBA: los derechos de formación deportiva. A fines del año pasado el parlamento argentino aprobó una ley que entró inmediatamente en vigencia sobre este asunto y que comparto en archivo adjunto. Independientemente de considerar que es un tema político y que en algún momento formará parte de la nueva ley nacional del deporte de nuestro país, sin perjuicio de ello, las federaciones deportivas, como ya hicieron sus pares internacionales, podrían instrumentar en sus reglamentos algunas medidas. Este tipo de normas se crean para proteger y alentar a las instituciones que trabajan en la formación de deportistas y, por sobre todas las cosas, proteger a los talentos deportivos. En relación a este punto hay reglamentaciones vigentes, heredadas desde la creación del Ministerio de Deporte y Juventud, en las que las federaciones deportivas deben comprometerse a participar en los programas de detección y protección de talentos deportivos. Al mismo tiempo se establecen los beneficios que les corresponderán a los deportistas incluidos en esos programas. En la ley aprobada recientemente en la República Argentina se procura que los clubes que formen deportistas reciban una compensación económica por esa tarea que abarca un periodo de 10 años a partir de los 9 años de edad (10% por cada año de trabajo). Ese periodo de 10 años es, para muchos autores, el tiempo necesario para alcanzar la experticia en el deporte, es decir el tiempo de formación que necesita un joven con talento para convertirse en un deportista experto o de élite. Entre varios detalles interesantes que estipula la ley, destaco el carácter de irrenunciable de ese derecho. Si cumplido un determinado plazo el club no hace la reclamación, el derecho pasa a la federación correspondiente la que cobrará el porcentaje que la ley establece. Lamentablemente observamos hoy, que la preocupación por el desarrollo de un joven con características físicas, antropométricas, psicológicas, sociales, etc., propicias para convertirse en un gran deportista en una determinada disciplina (talento), pasa a un segundo plano. Se priorizan otros aspectos muy discutibles si pensamos en el desarrollo de nuestro deporte. Incluso se llega a la perversidad de impedir el crecimiento del jugador para mantener su dependencia. Esto va en contra de la llamada “protección de talentos” que exige la reglamentación vigente. La ley argentina, en cambio, convierte en socios al club y al deportista, sociedad que asegurará ofrecer las mejores condiciones para que ese deportista se convierta en el mejor de acuerdo con las condiciones innatas y adquiridas que hasta ese momento posee. Ambos ganarán en definitiva. ¿Es necesaria la imposición de una ley para empezar a cambiar la realidad? DESCARGAR LEY 27211: Derecho de formación deportiva (Argentina)

Reestructura, el comienzo (Parte 1)

La reestructura institucional que deben vivir nuestros clubes deportivos es un tema que está en el tapete. Por más que se quiera tapar el sol con una mano, se hace cada vez más difícil eludir este proceso por el que deberán, indefectiblemente, pasar. Da la impresión que aunque el tiempo transcurre y todo en apariencia sigue igual, queda como que el tema está suspendido entre dos segundos del tiempo, pero a medida que los años progresan y no así los clubes, ese procedimiento se hace imprescindible. En la década del ochenta la mayoría de estos clubes tenían un posicionamiento que fue decayendo en las subsiguientes décadas hasta llegar al “hoy”. Esa dependencia absoluta del mecenas de turno y la inoperancia institucional los deja al borde de un abismo. Sin dudas que es loable aquel que apoya a los colores que conforman su sentimiento, pero su presencia no es eterna y la entidad deportiva debería estar por encima de esos lapsos. Cada vez que aparece una nota de estas, muchas voces se alzan en protestas y disconformidades, lo cual me da la tranquilidad que las mismas se leen. No obstante, en vez de criticarlas por qué no analizarlas y entenderlas desde lo positivo antes de lo negativo. No intento generar una pluma juzgadora que, desde una atalaya, critica sin razón. No hay en estas letras esa tirana soberbia del que cree que todo lo sabe. No existe un motivo para poner en tela de juicio a los dirigentes ni a sus instituciones. La única razón que me motiva a escribir y expresar estos conceptos es el inmenso y profundo sentimiento que tengo por el deporte. Nuestro basquetbol, fútbol, ciclismo, han sido constantes animadores de la vida deportiva del país. Mi generación creció al influjo de equipos uruguayos ganando en todos los ámbitos, selecciones batalladoras y animadoras de diferentes torneos que, sin ganarlos, cumplían con ese cometido de “dejar en alto el deporte uruguayo”. Vivimos ese deportivismo oyendo las gestas de Maracaná, Helsinki, Melbourne y las heroicas carreras de Atilio Francois. Con esos espejos fueron naciendo deportistas que mantuvieron esa llama ganadora, en los cincuenta, sesenta, setenta y ochenta. Los clubes cumplieron siempre un rol fundamental, porque eran el lar donde crecían y se formaban esos deportistas. Por lo tanto, sin instituciones es imposible pensar en el deporte. Esto significa que nuestro objetivo debe estar centrado en las entidades deportivas, ayudarlas a crecer, colaborar para que esta metamorfosis que ha vivido el deporte llegue a ellas y no las consuma. He aquí el por qué intento generar este ámbito de discusión, con bases sólidas y pensando en el mañana. La mejor revolución es la intelectual y hoy los quipos necesitan ese fermento en sus entrañas porque, caso contrario, sus vidas penden de muy poco. Tampoco hay un tinte apocalíptico, simplemente la necesidad de establecer procedimientos que permitan aventurar un futuro para los clubes uruguayos. Pensar que el Estado, como tal, se haga cargo, es un error que parte de la base. Como primer punto debemos entender cada proceso y observar como el mundo se ha ido ordenando. Cuando no se mira alrededor y se pretende “inventar” contra la corriente generada, ahí si la soberbia cubre todo procedimiento. El principio casi axiomático de todo cambio, es ver como lo hicieron a quienes les va “bien”. No hay que temer en copiar si esto se hace correctamente, somos un país muy pequeño para generar invenciones y el costo que ellas generan. Revisemos el mundo cercano, veamos como lo hacen, adaptemos, agiornemos y no tengamos miedo al “fracaso”. El peor fracaso es “morir” sin hacer o creer que hacemos sin hacerlo. Las figuras que internacionalmente nos representan y de los cuales nos sentimos orgullosos ya están en la cima, ahora debemos generar más, continuar el ciclo “productivo”. El deporte uruguayo necesita cambios institucionales y deportivos. El Fútbol predomina en todo el territorio, pero eso no significa nada si no se hacen los cambios y se adaptan las estructuras. El Basquetbol hasta hace unos años siempre fue el segundo deporte del país. ¿Hoy lo es? Una encuesta realizada el año pasado, en una zona puntual del país que no representa a toda la nación, dio como resultado que entre los jóvenes uruguayos: El Fútbol tenía un 78% de aceptación y un 80% de ellos lo practicaban El Rugby un 2.50% de aceptación y un 30% lo practicaba El Basquetbol un 1.50% de aceptación y un 25% lo practicaba. Reitero, no es una muestra PAIS, sino Zonal, pero deja y refleja algunas cosas. Si bien no hay comparaciones porque no tenemos encuestas hacia atrás, el sentido común nos dice cosas. Hoy, el Rugby uruguayo, está actuando, se ve que tiene un claro plan de captación, ahí ya hay un modelo interesante a observar y comprender. No tenemos números de este deporte en años anteriores, pero su progreso responde a algo y no es casualidad sino causalidad. ¿Entonces la propuesta es la lucha entre los deportes? Si alguien piensa eso, poco entiende lo que se expresa. La proposición debe ser TRABAJAR en los ámbitos juveniles de TODO el Uruguay. Cada niño o joven encontrará el deporte que le “cae” a su gusto y así podrá elegir. En la medida que haya opciones deportivas y cada uno de los deportes presente su plan, los niños, los jóvenes, irán tomando esa expresión deportiva. En las Escuelas, públicas o privadas, del mismo modo que en los liceos, ámbitos de encuentro de esas generaciones que están ávidas y abiertas a la expresión deportiva, es donde hay que trabajar No importa la influencia del deporte mayoritario, sino el menú que le propongamos. La captación de deportistas, no de futuras promesas, sino deportistas, es una forma de incentivar la práctica, eso trae detrás a la familia y permite un desarrollo diferente de las generaciones en crecimiento, tanto corporal como mental. Seguramente surgirán valores, pero el principal objetivo es obtener competidores y proponerles a los más jóvenes una inserción en el deporte de competencia. En todos los barrios

Algunas interrogantes del cambio de temporada

La Federación el año pasado aprobó un cambio en las fechas de la temporada. La intención es que la Liga pueda disponer del universo de los jugadores habilitando a todos para que estén en condiciones de ser elegidos a disputar este torneo. Durante muchos años se intentó regular las transferencias de los jugadores de una división a otra, prohibiendo el doble pase en el año, regulando los torneos de diversas formas pero todas fueron confusas e infructuosas. Entonces se decidió cambiar la temporada para que la Liga sea el primer torneo y tenga a su disposición a todos los jugadores. Los otros torneos no pueden disponer de estos excepto aquellos que cumplan con las condiciones reguladas en el actual Reglamento de Transferencias. Facilita también a los jugadores para encarar su carrera, si consiguen ser contratados en la Liga la juegan y si no tienen el Metropolitano y Tercera para hacerlo. El reglamento prevé (art.34) que el comienzo de la temporada es el 1 de marzo de cada año. No obstante la práctica fue llevando y corriendo esa fecha en función de la agenda en que cerraba la competencia la Liga, último torneo de la temporada. Al finalizar ésta se comenzaba la nueva con el Metropolitano y así se fue aceptando pacíficamente esta situación. De alguna manera se respetaba el espíritu contemplado en el reglamento. Es muy probable que al modificar la temporada se estuviera pensando sólo en las transferencias y las regulaciones de las idas y venidas de los jugadores. Y es muy probable que sea la mejor solución para este tema. Pero el cambio de fechas dejó sin regular cómo afecta este cambio a los aspectos institucionales de la FUBB. Porque los ascensos y descensos en las divisionales se producían justamente al comienzo de cada temporada (art.10 del Estatuto) Al producirse estos movimientos dentro de las tres divisionales existentes hay cambios sustantivos dentro de la administración de la federación, cambios institucionales que no están regulados. Por ejemplo el Consejo Superior se integra con 6 neutrales, elegidos de acuerdo al procedimiento previsto en el arts.24 y 29, pero además con un delegado titular por cada club que participe en la LUB, tres representantes designados por el Consejo Metropolitano y dos representantes por el Consejo de Tercera (art.34) ¿Y cuáles son estos miembros del Superior? ¿Los que descendieron en la última Liga y están ahora integrando el Consejo Metropolitano, siguen siendo miembros? ¿O son los que ganaron el ascenso a la LUB en la temporada anterior y que no disputarán ningún torneo en la presente temporada? ¿Cuánto será la cuota de afiliación que pagarán los clubes que descendieron en esta Liga pero que juegan el Metropolitano? ¿Y los que ascendieron a la Liga pero durante toda la temporada no compiten, cuál es su cuota de afiliación? ¿Qué Consejo integran? ¿Aceptarán los clubes pagar cuota de Liga y jugar el Metro? ¿O no jugar ningún torneo y pagar cuota de Liga? El Reglamento establece que «una vez finalizados los Campeonatos Nacionales de Mayores, y con el informe de la Comisión organizadora de los mencionados Campeonatos, el Consejo Superior decretará los ascensos y descensos correspondientes, procediéndose en consecuencia a la aplicación de la reglamentación respectiva en cuanto a votos en la Asamblea y pago de cuotas de afiliación». ¿Cuántos votos entonces tendrán los equipos que descendieron este año de la Liga, que están dentro de la misma temporada jugando dos torneos diferentes que regula a su vez situaciones institucionales dispares?  ¿Son votos como  equipo de Liga o como equipo del Metro? ¿Y qué de aquellos que durante todo esta temporada no compiten, porque ganaron su ascenso en el último Metropolitano y jugarán recién la próxima Liga y por ende quedan fuera de la temporada actual? ¿Cuántos votos tienen? ¿Qué consejo integran? He intentando infructuosamente conseguir la resolución de la Asamblea, dado es una modificación de Estatutos y del Reglamento General, para ver si todo esto estaba previsto allí, o al menos una resolución del Consejo Superior, pero no logré encontrarla y las solicitudes formuladas nunca fueron respondidas. Como no es costumbre de esta administración citar al Consejo Superior, pese a ser el órgano supremo administrativo, es un tema que no ha salido a la luz. ¿Pero qué pasaría si hubiera necesidad de citarlo? ¿A qué miembros integrarían? ¿Es necesario esperar en forma reactiva a que algo pase para encarar a buscarle soluciones a estas cosas? ¿No sería adecuado clarificar esta situación?

Manual para NO cambiar

RECETAS INFALIBLES PARA NO CAMBIAR NADA EN LAS INSTITUCIONES En las reuniones asuma que ya sabe todo lo que debe hacerse y que nadie va a aportarle nada inteligente. Cuando le hablen piense en otra cosa para ir ganando tiempo. Diga cosas distintas a las que cree y piensa. Cuando hable, hágalo para quedar bien con los demás. Manténgase firme en lo que piensa, nunca dé el brazo a torcer. Trate de ocultar sus errores. Debe hacer creer a todos que nunca se equivoca. Esté atento para encontrar siempre un culpable. Aplique siempre la máxima: “Divide y reinarás”. La mejor forma de comunicar una información desagradable es la de lanzar un rumor. Ya alguien se encargará de amplificarla. Cuando se enfrenta a una situación difícil no la ponga en discusión. Trate de evadirse del problema. Asegúrese de que la responsabilidad sea siempre de otros. Recuerde: algo es problema suyo solamente cuando puede ser culpado por él. Si algo anda mal, haga que los demás cambien. Castigue los errores de los demás rigurosamente, mucho más de lo que alaba sus logros. Relativice los logros de sus compañeros y exprese como lo podían haber hecho mejor. Tenga siempre consideración por los incompetentes y apártese de aquellos que son esforzados e inteligentes, no sea que opaquen su brillo. Si debe tomar una decisión personal, elija siempre el camino seguro. Espere instrucciones, sobre todo en las emergencias.Busque todo el tiempo la aprobación de los demás. Defienda su posición sin perder tiempo en indagar sobre el punto de vista de los otros.   Alberto Espasandín (adaptación de Ernesto Gore, 1992.)

Signorelli renueva la ilusión

En forma sorpresiva, Marcelo Signorelli fue anunciado como el nuevo entrenador de la Selección de Uruguay por el Cuerpo de Neutrales que preside Ney Castillo, aunque esta designación tiene el aval y la bajada de línea de Ricardo Vairo, gran candidato y por ahora único a continuar como Presidente de la FUBB. ¿Por qué sorpresiva?  Porque el nombre que se manejaba para tomar la Selección era el de Alvaro Tito, que también reunía todos los elementos para poder ser elegido. Por perfil, antecedentes, corría con ventaja y había sido nombrado por Vairo en varias charlas, aunque nos quedamos sin saber que paso en el camino. Uruguay tiene muy buenos entrenadores, pero pocos de elite, y en esa línea esta Marcelo Signorelli que también tenía las credenciales para aspirar al cargo. Le llega en el momento justo, por tranquilidad emocional, experiencia local e internacional, títulos que le permitan también posicionarse para ser elegido y una forma de entrenar que ilusiona con poder marcar una identidad a futuro. No hay cuestionamientos a que Signorelli haya sido designado, es de lo mejor y se lo ganó en todo este tiempo. El mayor deseo es que pueda realizar un trabajo serio, planificado, a la largo plazo y con una línea que pueda servir Mirada a largo plazo Ahí debe posicionarse Signorelli y la FUBB. Es real que hay un Sudamericano en 2016 y que puede servir para pelearlo, intentar ganarlo, pero el mayor triunfo para nuestro basquet está en otro escalafón.  Hay mucho para hacer. Básicamente es un trabajo para todo el basquet, que incluye el futuro Cuerpo de Neutrales y el camino a elegir. Necesitamos ampliar la base de jugadores elegibles, empezar a utilizar jugadores de 18, 19, 20, 21 años para mechar y trabajar con ellos de cara al futuro celeste. Hay que buscar una columna que debería tener como líderes deportivos por un tema de potencial a Granger, Batista, Bruno Fitipaldo, Calfani, que sean la columna de la Selección, siempre y cuando estén comprometidos a devolver a la Selección lo que el basquet internacional les dio. Lo primero es compromiso, deseo, seriedad e intentar desde el trabajo jugar por la Selección como forma de devolución y no de una carga. En estos últimos años muchos jugadores jugaron por Uruguay por la presión social o mediática de tener que estar, pero no por el deseo de vestir la celeste e identificarse con el proyecto deportivo. Hay que educar hacia el futuro y eso será una tarea de Marcelo Signorelli. Ya quedó bien claro que nadie es indispensable, perdimos muchos años y generamos en toda la ultima década muy malos ejemplos que no deberíamos permitir. No salimos campeones, no clasificamos a los grandes eventos, se comieron los mejores técnicos del país, y por sobre todo no educamos a las futuras generaciones. Signorelli en ese rubro no debe tranzar, sino su futuro estará marcado. Luego si es importante que el DT pueda ponerle su impronta, su identidad, jugar con un 4 abierto, defender en toda la cancha, exponer variantes, pero el mayor logró será devolverle a los jugadores el deseo de estar. Ese será el mayor premio. Vairo Presidente Se va Castillo en pocas semanas y el basquet necesita un sacudón dirigencial para seguir creciendo. Todos los caminos conducen a que Ricardo Vairo será el Presidente. Tiene el apoyo de los clubes más importantes y por el momento nadie presentó ningún otra opción. Conoce la FUBB de adentro, viene de trabajar con Castillo todos estos años, es el Presidente actual de la Liga y el debe liderar un proyecto con algunos puntos como determinantes. Debe urgente generar una batería de medidas que vuelvan a poner al basquetbol en un camino de crecimiento. Salir de este estancamiento actual, hay gente valiosa cerca de él, pero precisa ampliar la gama y traer gente fresca que pueda ejecutar nuevas ideas y proyectos claros a seguir.

El método único

Hace exactamente una semana me llegó un correo de un colega argentino con una breve encuesta acerca de que consideraba correcto o incorrecto realizar en las diferentes edades de la formación del jugador. Dicha encuesta abarcaba aspectos como tipos de defensa, estructuras de ataque, uso de bloqueos o atrapes y otras situaciones tácticas que se respondían simplemente de acuerdo a lo que tu criterio y experiencia deportiva indicaban Es que los argentinos están en busca de un modelo único de trabajo que abarque todos los entrenadores del país y es algo que les dará muchísimos frutos, no solo por la calidad de la gente que esta atrás del proyecto, si no porque además contiene muchas más áreas que la estrictamente técnica Acá hay varias personas  que desde la federación han querido impulsar una idea similar para que “todos juguemos a lo mismo” y “tengamos una identidad de juego en la selección” pero sin llegar a concretarlo Creo que es algo sumamente valioso pero se está equivocando el motivo por el cual se debe armar este proyecto. Cualquier equipo de formativas equipo tiene conformaciones diferentes, distintas características y puestos de jugadores determinantes, distintos grados de dominio de aspectos técnicos tácticos independientes de la edad y muchos otros factores porque el desarrollo deportivo del jugador no es lineal Ni siquiera dentro de un mismo club los equipos juegan a lo mismo, si tienen una línea definida sobre lo que se cree correcto a cada edad para potenciar el desarrollo Por tanto pretender que todos juguemos a lo mismo a través de un método es un error conceptual grande que muestra un desconocimiento importante Esta diferencia se marca mucho en formativas donde los equipos (en teoría) juegan con normas que beneficien el aprendizaje y no solo potencien el rendimiento A modo de ejemplo: un equipo infantil deberá jugar por momentos con 4 abiertos y 1 interior, aunque no tenga ningún buen jugador de poste bajo, porque si no fuera así no podrán dominar situaciones como saber pasar al poste bajo o aprender a jugar por triángulos necesarias para la categoría superior Sera tarea del entrenador decidir qué situación es más ventajosa realizar con su equipo para llegar a ocupar los espacios con 4 y 1 y en qué momentos utilizarlo El Método debe ser un conjunto de pautas que sirvan como guía a todos los entrenadores del país acerca de la orientación que debe tener su equipo en cada categoría tanto ofensiva como defensivamente, no para lograr equipos exactamente iguales, por el contrario muchos equipos distintos dentro de un mismo entorno conceptual y de ser posible la misma terminología para acciones del juego Respecto al tema de generar identidad de juego creo que es donde más se puede ajustar es en el tema defensivo Quien recorra las canchas los domingos vera equipos que defienden media cancha más de 30 minutos y muchas veces altamente pasivos o solamente siendo agresivos cuando el equipo es claro dominador Ahí es donde la guía puede incidir más, delimitando que situaciones vamos a permitir y cuáles no, que es ayuda a un compañero y que es flotar sin asignación alguna, que tipos de defensas de bloqueos enseñar o que tan alta comienza la presión defensiva por más que después haya algún equipo de esos que se abrazan los 5 en el área Obviamente esto no es tarea de una sola persona, en esto tienen que trabajar desde el entrenador de la selección mayor bajando las líneas de lo que pretende recibir de las formativas, preparadores físicos que den pautas de trabajo por edades, entrenadores  que sepan de formación, otros que dominen más los temas tácticos y hasta representantes del arbitraje para que todos estemos dentro de la misma idea Por supuesto todo tiene que quedar documentado de la mejor forma con imágenes, explicaciones y hasta video de modo de ser fácilmente descargable en cualquier rincón del país, porque en el fondo a lo que apunta esto es a capacitar cada vez más a los entrenadores que trabajan con los futuros jugadores y lamentablemente hoy por hoy cada uno hace lo mejor que puede individualmente

Comienza el año deportivo

Generalmente cuando los años comienzan hay proyectos, nuevas ideas, improntas que se ponen al servicio de los cambios. Por reglas generales sucede en todos los ámbitos: empresariales; profesionales, personales. Sin embargo, hay un sector que aparece por fuera de esta concepción casi axiomática al inicio anual y es el deporte.  A veces cuesta entender cómo puede haber tanta inoperancia creativa y falta de responsabilidad dirigencial para ejercer una función que nadie les obliga, lo hacen porque les gusta y lo desean. Cuando digo falta de responsabilidad, me refiero a que los cambios, parte de la evolución, son tan necesarios como el mismo accionar de cada institución, federación o asociación. ¿Hay nuevos calendarios? ¿Existen programas de reacondicionamiento institucional de los clubes? ¿Alguien propone una nueva forma de competir? ¿Hay planificación en un plazo mediano? ¿Se prevé la forma de incrementar el público en los escenarios? ¿La generación de acciones de marketing en los partidos, alguien la tiene prevista? ¿La capacitación de los diferentes actores, está pensada? ¿Los espectáculos siempre van a girar dentro del mismo entorno? Estas preguntas tienen un solo común denominador que es la respuesta: NO Si por alguna razón alguna de ellas no lo es, bueno sería importante que se supiera, por lo menos para entender que hay cambios a mediano plazo. ¿Por qué esto sucede en el deporte uruguayo? Respuesta muy simple, porque los que tienen la responsabilidad de tomar las decisiones no se han preparado. Siempre todo gira en lo económico, obviamente que es fundamental, pero habría que poner todo esto en otro marco de referencia. A ver, si solo es una gran queja la respuesta a cada inquietud de cambio, entonces surge una pregunta inmediata: ¿Qué hay que hacer? Se necesita a alguien que lidere cambios básicos, pero no por lo que está mal, sino por lo que debemos adecuar, acercarnos al mundo más real. No hablo de inventar porque en este país es muy costoso, pero sí de “copiar bien” lo que otros hacen. Las Instituciones Deportivas están muy “quietas”, pocas se mueven en sus entornos, apenas los dedos de una mano y sobran. No obstante, las que lo hacen marcan la diferencia, acaso ahí están los ejemplos y quizás la “buena copia” o sin quizás el camino a seguir. No son los mismos veinte años hacia atrás, que lograron supervivir, a los cinco que vienen por delante, ese el epicentro de la discusión que se debe generar. Estas frases y consideraciones no tallan lo apocalíptico, en absoluto, simplemente son opiniones vertidas bajo condiciones analíticas y objetivas de lo que hoy vive el deporte uruguayo. La simbiosis deporte – juventud, logra resultados interesantes, que ayudaría a las instituciones y a la sociedad. El binomio Familia – Institución, es otro punto de referencia para que los clubes logren una adhesión que les genere acciones de peculio y a la vez de fortalecimiento institucional. La sinergia club – zona le permite a los equipos interactuar geográficamente con la gente, buscando integrar un sentido de pertenencia en lugares de enseñanza o de referencia zonal – barrial. ¿Es tan complejo lo que se expresa en estas simples líneas? No, solo requiere trabajo, planificación, estructura y pensamiento abierto. Si en menos de una carilla de hoja logramos planificar tres acciones realizables, no hay motivos para negarlas. Es lógico que ninguno de estos actos es generador de ingresos inmediatos, pero en la medida que no se inicien, nunca lo podrán ser. Da la sensación que todo debe terminar e iniciar igual. Se juegan al sentimiento de los hicnhas, adherentes o parciales. Alguien en alguna oportunidad pensó si esa gente sigue siendo la misma, menos o más. Porque en algo debemos tener un punto de convergencia, sin gente no hay deporte. Pero el concepto “gente” va para todo, deportistas, dirigentes y socios – parciales. Mi inquietud es: ¿Hay alguien que se está preocupando de esto o preguntando cómo puede aplicarse, mejorarse o simplemente entenderse? Ojalá lo haya, porque en la medida que se haga, la vida de las Instituciones no estará en riesgo, caso contrario, pueden comenzar a suceder hechos tristes con los clubes. Esperemos que este año tenga cambios, modificaciones o por lo menos un atisbo de planificación que apunte al desarrollo en el deporte y con ello a la sociedad uruguaya.

Jugadores de semestre

Así deberían denominarse la mayoría de los deportistas uruguayos que practican «profesionalmente» básquetbol en nuestro país. Son escasos los ejemplos de basquetbolistas que tienen actividad la mayor parte del año, mientras que la mayoría son «jugadores de semestre». Normalmente se apunta a los problemas de desarrollo de los jugadores jóvenes acusando a las Divisiones Formativas de los clubes. Seguramente habrá muchas cosas por corregir en ese nivel, pero al menos mientras los chicos forman parte de ellas, tienen actividad de febrero/marzo a diciembre. Por el contrario, cuando los jugadores alcanzan los 20 años, en vez de aumentar la competición y tiempo dedicado al basquet, normalmente disminuye. ¿Cómo puede ser? Combinemos una Liga Uruguaya corta, una Segunda División aún más escueta, agreguemos la falta de una liga de desarrollo paralela organizada, y por último un factor de gran preocupación: la falta de seguimiento y plan de trabajo de los clubes respecto a sus jugadores. En este último punto me quiero detener. Resulta llamativo que la mayor parte de los clubes (hay un par de excepciones) sólo registren la actividad de sus jugadores durante el período comprendido entre el inicio de la pretemporada y la finalización del torneo (para la mayoría entre 5 y 7 meses). Eso significa que los jugadores están, salvo excepciones, entre 5 y 7 meses a la deriva. ¿No debería existir una evaluación post temporada del rendimiento del jugador? Un diagnóstico y posterior plan de trabajo para su perfeccionamiento tanto técnico-táctico como físico? ¿Cómo puede ser que los jugadores entre 20 y 24 años no mantengan su proceso de desarrollo en la edad donde determinan para qué están? A ellos habría que sumar a los mayores de 24 años que se encuentran bajo contrato con el club, y por qué no a quienes se incorporan y recién son evaluados cuando inicia la pretemporada. Los agentes también debemos tomar cartas en el asunto y buscar colaborar con los jugadores para que tengan un soporte profesional y no permitirles dejarse estar. Que el jugador finalice la temporada, se tome un tiempo breve de completo descanso – también necesario-, y luego se evalúe y establezca un esquema de trabajo previo al siguiente torneo. Ello debe incluir un plan físico, trabajo de técnica individual con hincapié en aquello que representa mayor dificultad para el deportista, ajustes en lo táctico/conceptual utilizando muchas veces videos, revisión nutricional, etc. En tanto, las autoridades deberían buscar diagramar una Liga Uruguaya que dure alrededor de 8 meses (mínimo 6 para todos, incluyendo a quienes desciendan), más 6-8 semanas de pretemporada que normalmente hay, para que así todos los clubes y jugadores registren entre 8 y 10 meses de actividad fija, complementado por 2-4 meses de «post temporada» supervisada. También extender el período de competencia del Metropolitano y poder coordinarlo con DTA y Ligas del Interior. La mayor parte de los clubes de Liga Uruguaya financia los contratos de sus jugadores y entrenadores en 10 meses, por lo cual desde ese lugar no tiene lógica que casi la mitad de ese tiempo les paguen estando en sus casas. A continuación mostraremos algunos datos que reflejan la realidad de nuestros jugadores de Liga menores de 25 años (estadísticas oficiales extraídas de www.fubb.org.uy): *LUB: 13 equipos con 7 fichas mayores incluyendo extranjeros (hubo equipos que no completaron las fichas) – Ningún jugador llegó a los 40 juegos, solo 10 a los 30. – Sólo un jugador llegó a los 1.000 min, 8 alcanzaron los 500min, y 26 los 200min. – 5 jugadores únicamente llegaron a competir 7 meses (en realidad 4 por la lesión de Nicolás Alvarez), y 11 alcanzaron los 6 meses (en realidad 10 por lo ya comentado). Hubo jugadores de equipos que compitieron 3 meses y medio. Jugadores Sub25 (con participación) de los finalistas Malvín y Trouville Período competitivo: 7 meses Mathías Calfani (Malvín) 23 años 31 juegos, 850min *Perdió juegos por lesión Marcel Soubervielle (Malvín) 23 años 38 juegos, 387min Manuel Romero (Trouville) 23 años 38 juegos, 730min Nicolás Álvarez (Trouville) 23 años 18 juegos, 409min Hernando Cáceres (Trouville) 20 años 38 juegos, 316min *Perdió juegos por lesión Semifinalistas: Hebraica y Macabi-Atenas Período competitivo: 6 meses y 10 días aprox. Luciano Parodi (Hebraica) 21 años 34 juegos, 1106min Salvador Zanotta (Hebraica) 20 años 35 juegos, 596min Octavio Medina (Hebraica) 19 años 35 juegos, 466min Agustín Zuvich (Hebraica) 20 años 31 juegos, 170min Iván Loriente (Atenas) 23 años 33 juegos, 851min Mauro Zubiaurre (Atenas) 21 años 19 juegos, 118min Cuartos de Final: DSC, Goes, Aguada y Larre Borges Período competitivo: 5 meses y medio aprox. Diego García (DSC) 23 años 29 juegos, 625min Andrés Aristimuño (DSC) 23 años 31 juegos, 474min Matías Guerra (Goes) 23 años 28 juegos, 208min Cristian Pereira (Goes) 21 años 27 juegos, 127min Lucas Vassalucci (Aguada) 21 años 28 juegos, 394min Andrés Dotti (Aguada) 22 años 27 juegos, 239min Gonzalo Iglesias (Aguada) 22 años 28 juegos, 175min Leonardo Bouchaton (LB/H&M) 21 años 28 juegos, 263min Matías Nicoletti (Larre Borges) 21 años 23 juegos, 127min Guillermo Bruni (LB/Trouville) 23 años 25 juegos, 108min OTROS (menos de 5 meses de competencia oficial) con mínimo de 200min: Nicolás Catalá (Bohemios) 24 años 26 juegos, 547min Diego Tortajada (Bohemios) 22 años 27 juegos, 302min Rodrigo Brause (Biguá) 21 años 22 juegos, 469min Federico Pereiras (Biguá) 21 años 24 juegos, 430min Maximiliano Cervi (Oli/Mal) 23 años 23 juegos, 563min Abel Agarbado (Olimpia) 22 años 23 juegos, 408min Marcelo Nessi (Mon/DSC) 21 años 19 juegos, 384min Marcel Pierri (Montevideo) 23 años 20 juegos, 354min Federico Della Mea (Mon/Tab) 23 años 20 juegos, 346min Leonardo De Pena (Sayago) 21 años 19 juegos, 363min Alex Lopez (Sayago/Trouville) 21 años 19 juegos, 272min Para tener una comparativa, debajo se enumeran ejemplos de Liga Argentina (LNB). Vale aclarar además que Argentina cuenta con una Liga de Desarrollo (Sub21 + dos Sub23) paralela a la LNB (de enero a mayo). El MVP de la LDD fue Juan Pablo Vaulet, posteriormente drafteado en la NBA, quien además disputó 34 juegos con el equipo adulto

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