Uruguay compitió durante tres cuartos, pero Argentina castigó cada desconexión
La Celeste perdió 91-76 en el Antel Arena, dejó escapar una ventaja construida en el primer tiempo y sufrió la jerarquía de Leandro Bolmaro, Facundo Campazzo y Gabriel Deck.
Uruguay perdió el invicto, pero no salió del Antel Arena con las manos vacías. Durante buena parte de la noche, la Celeste compitió de igual a igual ante una Argentina que presentó varias de sus principales figuras y que debió recurrir a toda su jerarquía para quebrar el partido.
El equipo de Gerardo Jauri llegó al entretiempo ganando 44-41, después de superar un comienzo adverso y construir su mejor pasaje desde la defensa, el movimiento de pelota y la generación de Joaquín Rodríguez.
Sin embargo, Argentina cambió el tono después del descanso. Elevó la presión sobre los manejadores, aceleró cada recuperación y encontró en Leandro Bolmaro al jugador que terminó inclinando definitivamente el clásico.
El resultado final de 91-76 muestra una diferencia amplia, pero el análisis debe separar los primeros 33 minutos del cierre. Uruguay volvió a ponerse a una posesión al comenzar el último cuarto, aunque no logró sostener el esfuerzo y fue castigado por dos triples que devolvieron el control a la visita.
Un primer cuarto donde Argentina impuso su tamaño
Argentina comenzó encontrando ventajas mediante el bloqueo directo y los pases hacia la pintura. Campazzo manejó el ritmo, Bolmaro atacó los espacios y Francisco Cáffaro consiguió recibir cerca del aro.
Uruguay tuvo problemas para contener la primera penetración. Cuando la defensa cerraba sobre el manejador, Argentina movía rápidamente la pelota y encontraba lanzamientos liberados.
La Celeste logró mantenerse cerca gracias a Pablo Gómez, la agresividad de Santiago Vescovi y algunas buenas defensas durante el cierre. Sin embargo, un triple de Nicolás Brussino sobre la bocina dejó el primer cuarto 25-20 para la visita.
Argentina generaba ventajas desde el bloqueo directo y obligaba a Uruguay a realizar ayudas largas, dejando espacios para los tiradores.
La mejor versión celeste apareció en el segundo período
Uruguay cambió el partido con su rotación. El ingreso de Mateo Bianchi le dio movilidad defensiva, buenas ayudas y otra presencia cerca del aro.
La defensa comenzó a encadenar detenciones y Argentina perdió la fluidez de los primeros minutos. La Celeste consiguió llevar el encuentro hacia la media cancha y evitar que la visita pudiera correr.
Joaquín Rodríguez tomó el control ofensivo. Cuando el sistema no encontraba una ventaja clara, el escolta creó puntos desde el uno contra uno y obligó a Argentina a concentrar varias marcas sobre él.
Uruguay encontró además una mejor circulación. En lugar de resolver inmediatamente, movió la pelota, atacó los cambios defensivos y buscó a sus internos cuando quedaban emparejados con jugadores más bajos.
El parcial de 24-16 permitió dar vuelta el marcador y llegar al descanso arriba 44-41. La Celeste había conseguido competir desde su identidad: defensa, energía y paciencia ofensiva.
El tercer cuarto fue el punto de quiebre
Argentina regresó del vestuario con una defensa mucho más agresiva. Aumentó la presión sobre Joaquín Rodríguez y Vescovi, negó las primeras líneas de pase y obligó a Uruguay a iniciar sus ataques más lejos del aro.
La consecuencia fue inmediata. La Celeste dejó de mover la pelota con la continuidad del segundo cuarto y comenzó a consumir segundos intentando superar la primera presión.
Cuando Uruguay finalmente conseguía generar una ventaja, las descargas terminaban en lanzamientos apurados o en jugadores que no lograban acomodarse para tirar.
Argentina aprovechó cada ataque fallado para correr. Gabriel Deck fue importante trasladando y finalizando, mientras Bolmaro se convirtió en el gran protagonista.
El escolta anotó 13 puntos durante el período, incluyendo tres triples, y lideró una corrida que transformó una desventaja argentina de ocho unidades en una ventaja de nueve.
El parcial de 28-16 explicó buena parte del resultado. Uruguay no solamente perdió efectividad: también sufrió en su transición defensiva y permitió que Argentina atacara antes de que la estructura celeste pudiera acomodarse.
Argentina convirtió la presión defensiva en velocidad ofensiva. Uruguay, en cambio, quedó atrapado en posesiones largas y dependió demasiado de soluciones individuales.
Parciales del partido
La reacción que no pudo sostenerse
Uruguay abrió el último cuarto con un parcial de 7-0. Volvió a defender con intensidad, encontró a Vescovi en la generación y consiguió colocarse a solamente dos puntos.
Durante esos minutos reapareció la posibilidad de ganar. Argentina llevaba casi tres minutos sin convertir y la presión del Antel Arena comenzaba a sentirse.
El problema fue que Uruguay no consiguió prolongar ese momento. Después de un tiempo solicitado por Pablo Prigioni, Gonzalo Corbalán convirtió un triple importante y Campazzo agregó otro lanzamiento desde el drible.
Esas dos acciones devolvieron la tranquilidad a la visita. La Celeste volvió a quedar obligada a perseguir el marcador y el cansancio empezó a afectar la precisión y la velocidad de sus recuperaciones defensivas.
Argentina cerró con una corrida de 22-9. La diferencia pasó de una posesión a 15 puntos y el desenlace terminó siendo más contundente de lo que había mostrado el desarrollo.
Las cinco razones de la derrota
1. La presión argentina
Uruguay dejó de iniciar sus ofensivas con comodidad y perdió la circulación que le había permitido dominar el segundo cuarto.
2. La transición defensiva
Los ataques fallados encontraron a la Celeste mal balanceada. Argentina corrió y evitó enfrentarse siempre a una defensa organizada.
3. La noche de Bolmaro
Su tercer cuarto fue determinante. Convirtió desde el perímetro, atacó desde el drible y castigó cada emparejamiento favorable.
4. Falta de continuidad ofensiva
Uruguay encontró buenos minutos, pero no pudo sostener durante todo el partido el aporte de sus piezas complementarias.
5. La jerarquía del cierre
Cuando el partido volvió a quedar abierto, Corbalán y Campazzo convirtieron los lanzamientos que devolvieron el control a Argentina.
Bolmaro fue el problema que Uruguay no pudo resolver
Leandro Bolmaro regresó a la selección argentina después de más de dos años y protagonizó una actuación decisiva.
Terminó con 22 puntos, tres asistencias y una enorme efectividad: convirtió ocho de sus 11 lanzamientos y no falló desde la línea de libres ni desde el perímetro.
Su impacto fue especialmente visible durante el tercer cuarto. Atacó a defensores más bajos, castigó cuando Uruguay pasó por detrás de los bloqueos y convirtió desde el drible cuando la defensa intentó anticipar su penetración.
Uruguay probó diferentes emparejamientos, pero ninguno consiguió sacarlo de ritmo. Cuando las ayudas se acercaban, Argentina encontraba a Deck o liberaba un lanzamiento exterior.
Campazzo y Deck hicieron pesar su experiencia
Facundo Campazzo terminó con 18 puntos y volvió a demostrar su capacidad para controlar diferentes momentos del partido.
El base aceleró cuando Argentina tuvo posibilidades de correr, encontró a los internos después del bloqueo directo y asumió lanzamientos importantes durante el cierre.
Gabriel Deck agregó 19 puntos y siete rebotes. Su potencia física fue un problema constante porque podía atacar a los aleros celestes y también castigar cuando quedaba emparejado con un interno más lento.
Entre Bolmaro, Campazzo y Deck anotaron 59 de los 91 puntos argentinos. La visita encontró en sus figuras las respuestas que necesitaba cada vez que Uruguay amenazó con recuperar el control.
Joaquín Rodríguez sostuvo a Uruguay
Joaquín Rodríguez volvió a ser la referencia celeste. Terminó con 19 puntos, diez rebotes, cinco asistencias y dos recuperaciones.
Su producción fue mucho más amplia que el goleo. Bajó rebotes para iniciar ataques, creó desde el bloqueo directo y asumió cuando la ofensiva dejaba de generar ventajas.
En el segundo cuarto fue el jugador que cambió el partido. Encontró seis puntos mediante acciones individuales y obligó a Argentina a enviar ayudas adicionales.
El problema apareció cuando la defensa visitante concentró todavía más recursos sobre él. Uruguay no siempre consiguió aprovechar los espacios que se abrían en el lado contrario.
Rodríguez produjo puntos, rebotes y asistencias, pero necesitó mayor acompañamiento cuando Argentina endureció la defensa durante el segundo tiempo.
Vescovi y Serres dieron respuestas
Santiago Vescovi terminó con 14 puntos y siete rebotes. Tuvo momentos importantes como conductor y fue protagonista de la reacción celeste al comenzar el último cuarto.
Su capacidad para jugar con y sin pelota le permitió acompañar a Rodríguez, aunque la presión argentina lo obligó a tomar decisiones cada vez más lejos del aro.
Emiliano Serres agregó 12 puntos y fue fundamental cuando Uruguay atravesaba su peor momento durante el tercer período. Corrió la cancha, encontró un triple importante y ayudó a que la diferencia no se volviera definitiva antes de tiempo.
Entre los tres principales anotadores produjeron 45 puntos. Para competir ante rivales de este nivel, Uruguay necesitará que el resto de la rotación consiga sostener una amenaza ofensiva más estable.
La ausencia de bases experimentados se sintió
Uruguay afrontó el partido sin Bruno Fitipaldo ni Luciano Parodi, sus dos conductores de mayor experiencia internacional.
La Celeste tuvo buenos minutos con Vescovi y Rodríguez compartiendo la creación, pero sufrió cuando Argentina elevó la presión y comenzó a negar el primer pase.
No se trata de reducir la derrota a las ausencias. Uruguay compitió y llegó con ventaja al descanso. Sin embargo, ante defensores como Campazzo, Bolmaro y Brussino, disponer de otra mano experimentada habría permitido repartir mejor la conducción.
El partido dejó una enseñanza para la próxima fase: frente a rivales largos y agresivos, la generación no puede quedar concentrada únicamente en dos jugadores.
Argentina mejoró su eficacia con el paso de los minutos
La visita terminó con 47,6% de acierto en tiros de campo, convirtió 11 triples y repartió 18 asistencias contra solamente diez pérdidas.
Ocho de sus 11 conversiones exteriores llegaron durante el segundo tiempo. El dato refleja tanto la mejor ejecución argentina como las dificultades de Uruguay para sostener sus rotaciones defensivas.
La Celeste consiguió una pequeña ventaja en los puntos dentro de la pintura, pero no pudo compensar la diferencia generada por el lanzamiento exterior y la transición.
Argentina terminó ganando desde una combinación conocida: talento individual, buena lectura de las ayudas y mayor precisión en las posesiones decisivas.
La derrota no borra lo construido
Uruguay perdió el invicto, pero conserva el primer lugar del grupo gracias a la diferencia acumulada en los enfrentamientos directos.
La Celeste había ganado 61-44 en Buenos Aires y cayó por 15 en Montevideo. El margen de dos puntos mantiene a Uruguay por encima de Argentina en el desempate particular.
El equipo de Jauri queda con registro 4-1 y mantiene intactas sus posibilidades. Una victoria frente a Cuba le permitirá cerrar la primera ronda como líder.
Además, la actuación confirmó que Uruguay puede competir ante selecciones con jugadores de Euroliga y amplia experiencia internacional. La tarea pendiente está en mantener ese nivel durante los 40 minutos.
Qué debe corregir Uruguay
Mayor equilibrio defensivo
Después de cada lanzamiento, la Celeste debe definir rápidamente quién carga el rebote y quién protege el retroceso.
Más generadores
El equipo necesita que otros jugadores puedan iniciar acciones cuando Rodríguez y Vescovi reciben una presión agresiva.
Mejor ocupación exterior
Las descargas tienen que encontrar tiradores preparados para castigar las ayudas y evitar que la defensa se cierre sin consecuencias.
El próximo objetivo: cerrar primero
Uruguay recibirá a Cuba el domingo 5 de julio desde las 18:40 en el Antel Arena.
Una victoria le permitirá finalizar como líder del Grupo D y entrar a la segunda fase con un registro de enorme valor.
El partido deberá servir también para recuperar confianza, distribuir minutos y corregir los problemas que aparecieron frente a la presión argentina.
La clasificación ya estaba asegurada, pero la campaña todavía puede cerrarse con una señal positiva. Uruguay tiene la oportunidad de transformar esta derrota en aprendizaje y continuar construyendo su camino hacia Qatar 2027.
Conclusión: Uruguay perdió 91-76 frente a Argentina después de competir durante tres cuartos y llegar al descanso ganando 44-41. La presión visitante, los problemas en la transición defensiva y la actuación determinante de Leandro Bolmaro cambiaron el partido durante el tercer período. La Celeste mantiene el primer lugar por el desempate directo y dependerá de sí misma frente a Cuba para cerrar la primera ronda como líder.
Uruguay cayó 91-76 ante Argentina tras llegar al descanso en ventaja. El tercer cuarto de Leandro Bolmaro y la mayor jerarquía visitante terminaron inclinando el partido.
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