BC conversó con Fernanda Midaglia sobre sus orígenes, su presente, y su futuro, y qué siente que le aportó la experiencia de vivir en el exterior dedicándose al deporte que la apasiona. A sus 21 años, Fernanda tiene experiencia jugando en Brasil y Estados Unidos, países a donde concurrió siempre combinando deporte y estudio.
“Empecé a jugar al basquetbol cuando tenía 6 años en el club Miramar, así que estoy en esto desde que era bien chiquita. Juego en la posición de 2, que allá en Estados Unidos se le dice shootingguard.”
Al preguntarle sobre su experiencia en EEUU, contó “El año pasado jugué en el College of Central Florida que queda ubicado en Ocala, Florida, jugando la liga que se conoce por NCJAA. Este año transferí para la universidad FAU (Florida AtlanticUniversity) que queda en Boca Ratón, Florida, y participa de la NCAA división 1. Al cambiar de universidad estoy dando un salto, porque la liga en la que voy a jugar ahora es la mejor dentro de las universitarias, y con seguridad voy a seguir aprendiendo.”
Sobre cómo surgió la posibilidad de irse, contó “Surgió a través de un entrenador brasilero que me dio una mano para mandar videos, highlights, a universidades y buscar la mejor donde pudiera encajar y tener minutos para jugar. Gracias a Dios tuve la oferta de beca de tres universidades y terminé eligiendo CF porque me parecía la mejor ubicada y la que participaba de la liga más fuerte.”
Al consultarle cómo ha sido su carrera, agregó “Me fui de Uruguay cuando tenía 15 a un internado a Brasil en el cual hice todo el bachillerato. Después volví en el 2013, me quedé un año acá en Uruguay jugando en Aguada y Malvín, y en el 2015 decidí irme a una universidad a Estados Unidos para tener la experiencia del basket americano y obviamente, para estudiar. Ahora estoy estudiando Ingeniería Química, voy a arrancar el tercer año y me quedarían dos más para recibirme”.
Ante la pregunta de si le resultó difícil adaptarse a vivir en otro país, contestó “Obviamente como todo al principio me costó porque no sabía el idioma, y la cultura del estadounidense es muy diferente a lo que estamos acostumbrados en Uruguay.Pero con el tiempo conseguí adaptarme y me hicieron sentir parte de una gran familia. De las 24 horas del día, 16 las pasaba con todo mi equipo, así que me ayudaron a que nunca me falte nada. Son grandes experiencias que quedan, y obviamente también las amistades.”
Sobre qué fue lo que más le costó al irse para EEUU, agregó“Lo que más me costó fue acostumbrarme a la forma de juego en EEUU, que es completamente diferente a lo que conocía de Brasil y Uruguay. Yo estaba acostumbrada a jugar como base o ayuda base, y cuando llegue allá tenía un rol definido que era de shootingguard. Me costó acostumbrarme a tirar pero siempre me hacían sentir en confianza, y me fui soltando un poco más. Después que aprendí el idioma, en mi segundo año me tocó ser capitana, y la verdad que fue la mejor experiencia que pude tener basquetbolisticamente hablando. Formar parte de un equipo de 12 personas que dejan la vida por el basquetbol, con la intensidad que le ponen y cómo viven este deporte es de locos. Me ayudó para crecer mucho como deportista y tomarme el basquetbol de otra forma.”
Al preguntarle qué extraña más de Uruguay, y qué le gusta hacer en donde está viviendo, manifestó “Lo que más extraño de Uruguay es mi familia, me fui de casa cuando tenía 15 años y me perdí muchos cumpleaños y fechas importantes, y con el tiempo eso pesa. En donde estoy, lo que más me gusta hacer más allá del basquetbol, es ir a los partidos de fútbol americano y vivir esa experiencia de la locura de los estadios llenos.”
Al pedirle que comparta una anécdota sobre su experiencia en el exterior, contó “Una anécdota que me quedó grabadísima fue mi primera semana de prácticas que no estaba muy familiarizada con el inglés, y en ese momento no tenía número de teléfono de allá.No había entendido bien el horario de las prácticas, y llegué 5 minutos tarde a estirar, y por eso ¡me hicieron correr por 1 hora y media! En conclusión, tuve que dejar de lado la cultura del uruguayo de llegar siempre sobre la hora a todos lados, y desde esa semana fui siempre la primera a llegar a estirar (risa).”




