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Uruguay: El análisis

Procesando

La participación de Uruguay en la AmeriCup dejó un saldo más que positivo, no solamente en cuanto a resultados, sino pensando en el futuro.

La selección uruguaya de básquetbol cerró la AmeriCup con un balance positivo, venciendo a República Dominicana y Panamá, además de un partidazo que le hizo a Estados Unidos.

El tridente

Es notorio de que Uruguay basó su juego ofensivo en nuestras tres principales figuras: Jayson Granger, Esteban Batista y Bruno Fitipaldo, anotando el 68% de lo puntos del equipo, porcentaje que decayó en el último encuentro.

El tener tres jugadores de estas características debe aprovecharse y Uruguay logró amalgamar estas piezas a la perfección para sacar el mejor fruto.

Jayson Granger es un jugador excepcional y si juego desde el pick and roll, generalmente jugado con Esteban Batista, generaron ventajas constantes, siendo también muy efectivo en el uno por uno.

La presencia dominante otra vez de Batista en el bajo fue un diferencial para Uruguay, demostrando una vez más ser de los mejores pivots del continente.

A su vez, el capitán Bruno Fitipaldo mostró ser el tirador de este equipo. Amoldándose muy bien al rol necesario, Fiti jugó de escolta y no falló, aprovechándose muy bien de las triangulaciones tras el pick entre Granger y Batista, sumándole en algunas ocasiones lanzamientos en carrera y tras bloqueos directos, además de ser líder defensivo, cada vez más completo.

Roles bien definidos

Para potenciar a nuestras tres grandes figuras se necesitaban piezas que cumplan determinados roles en el equipo.

Así sucedió por ejemplo con Sebastián Vázquez, que como suele suceder, con la camiseta de Uruguay no falló, siendo clave en el aspecto defensivo y en una tarea no menor, el bloqueo del rebote defensivo del alero rival.

La vuelta de Izaguirre a la selección lo puso en el puesto de 4 titular ante la ausencia de Calfani. La tarea del sanducero era brindar espacios para que Batista pudiera recibir posteado, jugando bien abierto como le gusta a Signorelli, aprovechando en algunos casos alguna reversión para anotar de tres puntos.

Parodi se mostró muy intenso en primera línea, soltándose ofensivamente en el último juego, Wachsmann aportó desde su trabajo invisible de rol y Borsellino dio el plus, colaborando con Batista en la lucha por los rebotes.

Para Nando Cáceres fue un torneo de crecimiento, jugando un excelente juego ante Panamá y demostrando ser una opción muy valedera como 4 abierto.

Lamentablemente Juani Ducasse no pudo tener muchos minutos, una lesión sufrida Díaz antes de la competencia le sacaron posibilidades de tener necesario roce internacional.

Trabajo reflejado

El trabajo hecho desde ya hace unos meses, incluso podemos sumar los grupos sub 23 que trabajaron durante el año pasado, fue un diferencial en la serie, marcando diferencias en ese aspecto ante los rivales.

La filosofía del entrenador se vio reflejada dentro de la cancha, con conceptos claros sobre a qué se quería jugar tanto en defensa como en ataque.

Defensivamente se plantearon defensas individuales (con algún problema en la defensa del pick and roll) y en otros se probó con una zona 2-3 muy bien ajustada (clave en el partido ante USA).

En la defensa indivual, el perímetro fue bastión, donde generalmente la primera línea fue muy picante, persiguiendo detrás de las cortinas tanto directas como indirectas, sacándole ritmo al equipo rival, algo que estuvo dentro de todos los planes de juego y se logró.

Ofensivamente el equipo se sintió cómodo recayendo sobre los hombros de nuestro tridente, jugando por conceptos desde un pick and roll para después aprovechar la ventaja generada.

Se buscó constantemente a Esteban Batista en el bajo, con juego de cortinas indirectas para que nuestro pivot aproveche algún cambio de hombre, con espacios bien generados por el resto.

El tirador de esta selección, Bruno Fitipaldo, recibió desde triangulaciones, jugó bloqueos directos en transición y pudo anotar tras indirectas, siendo una mano más que confiable.

Lo que vendrá

La clasificación a los Panamericanos significa un logro importante, ya que en el 2019 un grupo sub 23 tendrá buena competencia internacional.

Además, algunos minutos de calidad de Parodi, Cáceres y en el último partido de Zubiaurre e Iglesias, permiten ilusionarse, demostrando tener el libreto bien aprendido de algunos meses de trabajo.

Uno de los grandes proyectos como Juan Ignacio Ducasse, tendrá más oportunidades de partidos internacionales, ganando en confianza con el correr de los amistosos, vislumbrándose con el alero que Uruguay necesita a futuro.

Un montón de chicos han pasado por este proceso, con grupos que comenzaron a trabajar en Trouville el año pasado y ya este en el CEFUBB. Esto garantiza que la idea, que nos llevó a obtener buenos resultados en esta AmeriCup, está plantada como una semilla en varios jóvenes, afirmando que el trabajo a largo plazo y siguiendo un proceso, tarde o temprano dará sus frutos.

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