Uruguay cambió la cara, aplastó a China y cerró la gira con una gran señal
La Celeste venció 91-72 en Foshan, dominó desde el segundo cuarto y mostró una versión mucho más sólida que en el primer amistoso, con Santiago Vescovi como conductor y Nicola Pomoli liderando el goleo.
Uruguay cerró su gira por China con la mejor actuación de los dos amistosos. Después de caer 83-78 en el primer encuentro, el equipo de Gerardo Jauri mostró otra versión, dominó 91-72 al seleccionado asiático y dejó varias señales positivas a menos de dos semanas del comienzo de la segunda fase de las Eliminatorias rumbo al Mundial 2027.
La diferencia entre un partido y otro no estuvo únicamente en el marcador. Uruguay consiguió controlar mejor el ritmo, defendió con mayor consistencia durante largos pasajes y encontró una circulación ofensiva que le permitió repartir responsabilidades.
Santiago Vescovi asumió la conducción en los momentos donde la ofensiva necesitaba claridad, Nicola Pomoli volvió a ser una referencia anotadora y la segunda unidad entregó respuestas importantes. Lucas Capalbo, Gonzalo Iglesias, Lucas Rodríguez, Nicolás Martínez, Martín Rojas y Mateo Bianchi tuvieron apariciones que ayudaron a sostener el rendimiento colectivo.
Un inicio parejo y nuevamente exigente
El comienzo tuvo similitudes con el primer amistoso. China intentó atacar rápidamente las primeras ventajas y Uruguay necesitó algunos minutos para encontrar fluidez ofensiva.
Joaquín Rodríguez tuvo un rol central durante las primeras posesiones, generando buena parte de las ventajas celestes. Del otro lado, China consiguió mantenerse por delante aprovechando algunos tiros exteriores y cerró el primer cuarto 18-16 arriba.
La diferencia, sin embargo, era mínima. Uruguay estaba mucho más cómodo defensivamente que dos días antes y el partido esperaba solamente que la ofensiva acompañara ese trabajo.
Uruguay recibió apenas 18 puntos en el primer cuarto. Aunque todavía no había encontrado su mejor ataque, defensivamente ya mostraba una versión más sólida.
El segundo cuarto cambió completamente la noche
La segunda unidad empezó a darle soluciones a Jauri. Martín Rojas encontró puntos cerca del aro y Lucas Rodríguez castigó desde larga distancia para mantener a Uruguay en partido.
China logró conservar durante algunos minutos una pequeña ventaja, pero la Celeste comenzó a mejorar progresivamente su ejecución. Santiago Vescovi fue ganando protagonismo desde el uno contra uno y Lucas Capalbo tuvo un ingreso muy importante.
El base aportó generación, velocidad y lectura para empezar a quebrar la primera línea defensiva china. A partir de ahí aparecieron espacios para los tiradores.
Gonzalo Iglesias convirtió desde afuera y Uruguay empezó a encontrar una efectividad que no había tenido en el comienzo. El equipo terminó metiendo cinco de ocho triples durante el segundo cuarto.
El resultado fue contundente: Uruguay ganó ese período 32-21 y se fue al descanso 48-39 arriba.
La evolución del marcador
Vescovi tomó definitivamente el control
El tercer cuarto confirmó que lo sucedido antes del descanso no había sido solamente una buena racha de tiro.
Vescovi pasó a manejar el partido. El base consiguió crear desde el dribbling, encontró compañeros en buenas posiciones y entendió cuándo acelerar y cuándo bajar el ritmo.
Pomoli fue su principal socio. La capacidad del jugador de Peñarol para atacar espacios y correr la cancha le dio a Uruguay puntos rápidos y permitió ampliar la diferencia.
Lucas Rodríguez volvió a castigar desde lejos y Capalbo siguió aportando generación desde la rotación. Uruguay llegó a tener 21 puntos de ventaja y, aunque China consiguió descontar durante un pequeño tramo, nunca volvió realmente al partido.
El tercer cuarto terminó 70-53.
Qué cambió Uruguay respecto al primer amistoso
Mejor defensa colectiva
La Celeste defendió con mayor consistencia el cinco contra cinco y redujo considerablemente las rachas ofensivas que China había encontrado en el primer encuentro.
Más generación
Vescovi y Capalbo aportaron claridad para superar la primera línea y evitar que el ataque dependiera permanentemente de acciones individuales.
Castigo exterior
Después de comenzar 1/6 desde los 6.75, Uruguay encontró confianza y convirtió cinco de ocho triples durante el segundo cuarto.
Pomoli volvió a aparecer
Nicola Pomoli había sido el goleador uruguayo en el primer amistoso con 17 puntos y volvió a liderar la anotación celeste en la revancha, esta vez con 15.
Su influencia fue particularmente importante cuando Uruguay logró correr. Con espacios, Pomoli pudo utilizar su potencia para atacar el aro y convertirse en uno de los mejores socios de Vescovi durante el tramo donde la diferencia empezó a crecer.
Pero posiblemente la noticia más positiva para Jauri sea que esta vez la ofensiva no necesitó depender exclusivamente de uno o dos jugadores.
Una rotación con respuestas
Uruguay no dejó crecer ninguna reacción
Una de las diferencias más importantes respecto al primer amistoso fue la capacidad para sostener el dominio.
Dos días antes, China había conseguido parciales rápidos cada vez que Uruguay bajaba su nivel de concentración. Esta vez ocurrió lo contrario: cada intento local por acercarse encontró una respuesta celeste.
Uruguay resolvió rápidamente el partido en el último cuarto. Vescovi siguió generando, Pomoli continuó castigando en transición y la ventaja llegó a ser de 26 puntos.
Con el resultado definido, Jauri pudo ampliar nuevamente la rotación y administrar minutos antes de cerrar el 91-72 definitivo.
Una gira que cumplió su objetivo
Uruguay cierra los dos amistosos ante China con un triunfo y una derrota, pero el balance va bastante más allá del resultado.
El primer encuentro planteó dificultades: defensa de cambios, ritmo alto, tamaño y capacidad exterior del rival. El segundo permitió observar la respuesta ante esos mismos problemas.
Eso transforma al 91-72 en una señal interesante. Uruguay no solamente jugó mejor: mostró capacidad para corregir en 48 horas frente al mismo adversario.
Para un cuerpo técnico en etapa de preparación, esa evolución probablemente tenga tanto valor como el propio triunfo.
Ahora empieza lo verdaderamente importante
La gira asiática fue el último gran banco de pruebas antes del regreso a la competencia oficial.
Uruguay continuará trabajando pensando en una ventana que puede resultar determinante en el camino hacia el Mundial de Qatar 2027.
El jueves 27 de agosto recibirá a Bahamas en el Antel Arena y cuatro días después, el lunes 31, volverá a jugar en el mismo escenario frente a Puerto Rico.
Son dos encuentros de enorme peso dentro del Grupo F de la segunda fase de las Eliminatorias. Los resultados acumulados de la primera ronda se mantienen y cada victoria empieza a acercar a la Celeste a un objetivo que el básquetbol uruguayo persigue desde hace décadas.
Uruguay vs Bahamas · 27 de agosto · Antel Arena
Uruguay vs Puerto Rico · 31 de agosto · Antel Arena
Conclusión: Uruguay cerró su gira por China con una contundente victoria 91-72. Después de un primer cuarto parejo, la Celeste dominó desde el segundo período, encontró generación en Santiago Vescovi, tuvo nuevamente a Nicola Pomoli como goleador con 15 puntos y recibió aportes de toda su rotación. El equipo de Gerardo Jauri vuelve con una victoria, una derrota y, sobre todo, con mejores sensaciones antes de los decisivos partidos ante Bahamas y Puerto Rico por las Eliminatorias.




