Con una producción nunca antes vista en el tiro de tres puntos, Cleveland aplastó 137-116 (21) a Golden State y sigue vivo. Los Cavaliers convirtieron 24 triples.
Los Cavaliers, conscientes de la situación en la que se encuentran, comenzaron el juego en modo demoledor, le dieron a los Warriors de su propia medicina y con 7/12 en triples rápidamente abrieron ventaja. Al tiro a distancia le agregaron ataques agresivos al aro (22 libres tirados en el chico) y registraron la marca anotadora más alta en un cuarto en la historia de las finales y sacaron 16: 49-33.
En el segundo período, el conjunto de Lue mantuvo encendido el fuego ofensivo. Con Irving y James anotando tanto a distancia como con penetraciones (50 puntos entre ambos en la mitad), los locales se fueron al descanso largo con 18 de renta: 86-68. En la visita, Durant y Livingston fueron los responsables de que la diferencia no fuera mayor. Los 86 puntos son el mayor registro goleador de toda la historia de las finales.
En un tercer cuarto muy entreverado y conversado, los Cavaliers siguieron pulverizando el aro con el tiro a distancia y siempre contestaron con un triple a cada intento de reacción de los dirigidos por Kerr. En total fueron 8 los lanzamientos de más allá de los 6.75 que convirtieron los dueños de casa en el chico y el mismo se cerró 115-96.
Golden State abrió el último con un 8-0 pero Irving reapareció tras un tercer cuarto callado con 5 puntos en fila para devolverle la tranquilidad a su equipo que luego mantuvo esa renta y cerró el juego con varios minutos de anticipación. Los 24 triples convertidos por Cleveland son récord histórico en las finales.
Kyrie Irving fue la figura del espectáculo con 40 unidades. Lebron James, con sus 31 tantos, 10 rebotes y 11 asistencias superó a Magic Johnson y se convirtió en el jugador con más triples-dobles en la historia de las finales.
En los Warriors, el máximo anotador fue Kevin Durant con 35 seguido por Draymond Green con 16.



