La LDA encontró a sus dos ascendidos: falta la copa para cerrar una temporada enorme
Olimpia y Trouville estarán en la próxima Liga Uruguaya después de recorrer caminos muy diferentes hacia el mismo objetivo. Sayago y Verdirrojo quedaron a las puertas, Olivol sobrevivió por abajo y Albatros, Colón y Marne descendieron. La final entre los dos mejores de la Liguilla pondrá el último punto.
La Liga de Ascenso 2026 todavía no terminó. Falta levantar la copa. Pero lo más importante ya quedó resuelto.
Olimpia y Trouville consiguieron los dos ascensos a la próxima Liga Uruguaya y cerraron de esa manera el objetivo principal de una competencia que volvió a demostrar algo que ya debería considerarse una característica propia: en la LDA casi nunca alcanza con jugar bien durante una parte del año.
Hay que sobrevivir a todo.
Al Clasificatorio. A la división entre Liguilla y Reclasificatorio. A los play-in. A los playoffs. A las lesiones. A los cambios de extranjeros. A partidos donde una temporada entera puede reducirse a una posesión.
Olimpia llegó a Primera transitando prácticamente una autopista.
Trouville llegó después de tomar varias curvas al límite.
El destino fue el mismo.
Olimpia, el equipo más constante del campeonato
Si hay que encontrar una línea que atraviese toda la temporada de Olimpia, es la regularidad.
Las Alas Rojas terminaron primeras en la Liguilla con 16 victorias y solamente cuatro derrotas. Cuando llegó la postemporada, en lugar de sentir la presión elevaron todavía más su nivel.
Montevideo había llegado a los cuartos de final en pleno crecimiento después de ganar el Reclasificatorio y superar a Urupan en el play-in.
Olimpia lo eliminó 2-0.
Después apareció Verdirrojo, uno de los equipos más regulares de todo el campeonato.
El resultado fue todavía más categórico.
3-0.
Cinco partidos de playoffs.
Cinco victorias.
Primero de la Liguilla con 16-4. Eliminó 2-0 a Montevideo en cuartos y 3-0 a Verdirrojo en semifinales. Llegó al ascenso sin perder en toda la postemporada.
Un plantel donde nunca hubo una sola respuesta
Quizás la principal virtud de Olimpia haya sido justamente esa.
Nunca dependió exclusivamente de un nombre.
Ezequiel Bell podía dominar la pintura. Lucio Castellani podía generar puntos, rebotes y juego desde diferentes sectores. Martín Perdomo tenía la capacidad de cambiar el ritmo. Agustín Méndez podía romper un partido desde el perímetro. Abel Agarbado aportaba conducción y experiencia.
Y cuando llegó el partido que finalmente confirmó el ascenso, apareció Franco Brun desde el banco para terminar como goleador con 20 puntos.
Eso explica mucho.
Olimpia no solamente tuvo figuras.
Tuvo soluciones.
Qué explicó el ascenso de Olimpia
Profundidad
La rotación permitió sostener intensidad durante 40 minutos y encontrar diferentes protagonistas según el partido.
Defensa
En playoffs consiguió quebrar varios encuentros desde atrás y transformar recuperaciones en puntos rápidos.
Regularidad
Fue el número uno de la Liguilla y trasladó esa consistencia a las series que realmente definían el ascenso.
Trouville, el ascenso de la resistencia
El camino del Rojo fue completamente distinto.
Trouville comenzó el campeonato como una máquina. Ganó sus primeros ocho partidos y durante buena parte de la fase inicial pareció ser el equipo a vencer.
Después llegaron derrotas, lesiones, cambios y una Liguilla donde alternó actuaciones de candidato con noches preocupantes.
Aun así terminó segundo, con récord 15-5.
Y cuando comenzaron los playoffs apareció el primer gran golpe.
Larre Borges fue hasta Chucarro y ganó 79-74.
El Rojo quedó inmediatamente contra las cuerdas.
Respondió ganando 92-75 en La Unión y cerró la llave 86-65 en el tercer encuentro.
La temporada había sobrevivido.
Michael Henry cambió el techo del equipo
La llegada de Michael Henry para la postemporada terminó siendo una de las grandes decisiones del campeonato.
El extranjero tuvo un primer partido de adaptación, pero posteriormente se transformó en una referencia decisiva.
Produjo 28 puntos y 11 rebotes cuando Trouville necesitaba ganar en La Unión frente a Larre Borges.
Anotó 29 en el primer partido de semifinales contra Sayago.
Volvió a liderar con 26 en el tercer juego.
Y terminó convirtiendo la pelota más importante de toda la temporada.
81-81 en Camino Ariel.
Última posesión.
Media vuelta.
Chicharra.
83-81.
Ascenso.
El doble de Michael Henry sobre la chicharra frente a Sayago resumió el recorrido de Trouville: sufrir, resistir y encontrar una respuesta cuando ya no quedaba tiempo para equivocarse.
Trouville necesitó aprender a ganar de diferentes maneras
El Rojo nunca tuvo la comodidad de Olimpia durante los playoffs.
Frente a Larre necesitó remontar una serie.
Contra Sayago ganó el primero después de llegar siete abajo al último cuarto, recibió una paliza 97-74 en Camino Ariel, volvió a responder con un 81-64 y terminó ascendiendo en la última pelota del cuarto partido.
Esa irregularidad puede ser vista como una debilidad.
También terminó transformándose en una fortaleza.
Trouville llegó al partido decisivo habiendo atravesado prácticamente todos los escenarios posibles.
Y supo resolverlo.
Qué explicó el ascenso de Trouville
Jerarquía individual
Henry y Dennis McKinney fueron determinantes cuando los partidos dejaron de ofrecer ventajas sencillas.
Capacidad de reacción
Perdió partidos que podían romper emocionalmente una serie y siempre respondió en la presentación siguiente.
Un plantel largo
Las bajas de Pablo Gómez, Agustín Irastorza y otros problemas físicos obligaron a modificar rotaciones sin derrumbar la estructura.
Sayago, la campaña que cambió cuando empezó lo importante
Si existe un equipo que terminó la temporada mucho mejor de lo que la comenzó, fue Sayago.
El Saya cerró la Liguilla sexto con récord 10-10.
No parecía llegar a los playoffs dentro del primer grupo de candidatos.
Sin embargo, encontró su mejor básquet exactamente en el tramo donde cada derrota empezaba a costar una temporada.
La llegada de Adyel Borges cambió la estructura ofensiva y abrió espacios para Josh Ferguson.
Stockolmo, tercero de la Liguilla y ganador de los dos antecedentes de fase regular, quedó eliminado 2-0.
Después Sayago le ganó por 23 puntos a Trouville en el segundo partido de semifinales y llevó el cuarto hasta la última posesión.
No ascendió.
Pero terminó demostrando que su sexto puesto decía mucho menos que su nivel real al final del torneo.
Verdirrojo: una buena temporada que chocó contra el mejor
El Verdi también merece que su campaña sea analizada más allá del 0-3 final.
Terminó tercero en la Liguilla con 13 victorias y siete derrotas y posteriormente barrió 2-0 a Lagomar.
Durante varios meses fue uno de los equipos más incómodos de la competencia gracias a su intensidad, la conducción de Martín Mayora y Giovanni Corbisiero, el peso interior de Federico Haller y Randy Rickards y una estructura capaz de ganar desde distintos ritmos.
La semifinal terminó exponiendo una diferencia de profundidad frente a Olimpia.
El 100-68 del primer juego fue contundente.
El segundo, sin embargo, mostró que la distancia no era siempre semejante: Olimpia apenas pudo ganarlo 69-68 en el Cerro.
Ese partido fue probablemente la gran oportunidad de Verdirrojo para cambiar la serie.
No pudo aprovecharla.
Después, en la Cúpula, el número uno volvió a imponer su profundidad.
Stockolmo, la gran frustración de septiembre
El azul del Prado fue uno de los grandes protagonistas del campeonato durante meses.
Llegó a estar puntero, construyó un plantel profundo y terminó entre los mejores de la Liguilla.
Su tercer lugar parecía colocarlo en una posición privilegiada.
La postemporada terminó demasiado rápido.
Sayago ganó 71-65 en el Prado y posteriormente cerró la serie 80-67 en Camino Ariel.
Dos partidos.
Dos derrotas.
En una competencia con series cortas, todo el trabajo acumulado puede desaparecer en pocos días.
Stockolmo fue el ejemplo más claro.
El play-in volvió a justificar su existencia
Montevideo y Larre Borges llegaron desde el Reclasificatorio y terminaron eliminando a dos equipos provenientes de la Liguilla.
Larre venció 78-63 a Tabaré.
Montevideo derrotó 82-79 a Urupan.
Los dos consiguieron meterse en playoffs.
Y el cuadriculado fue todavía más lejos.
Ganó el primer partido de cuartos de final frente a Trouville en Chucarro y llegó a estar a una victoria de las semifinales.
El formato ofreció una segunda vida.
Ambos la aprovecharon.
Lagomar y una temporada que dejó futuro
El Lago terminó quinto en la Liguilla y consiguió meterse directamente entre los ocho mejores.
El cierre estuvo condicionado por las lesiones de Matías Benítez y Mateo Cancela, dos bajas especialmente importantes para una rotación joven.
Verdirrojo terminó ganando 2-0 los cuartos.
Pero Lagomar dejó señales interesantes a lo largo de toda la temporada.
Brahian Gómez, Maximiliano Antúnez y varios jóvenes tuvieron responsabilidades importantes en un equipo que logró competir dentro de la mitad superior de la tabla durante buena parte del año.
No alcanzó para llegar más lejos.
Sí para construir una base.
Por abajo hubo otra competencia
Mientras ocho equipos discutían los ascensos, cuatro comenzaron una batalla completamente diferente.
La permanencia.
Albatros y Colón fueron los primeros en caer.
Marne eliminó 2-0 al Ave.
Olivol Mundial necesitó tres partidos para superar a Colón.
Eso dejó una última serie entre Marne y Olivol para decidir el tercer descenso.
El Mundialista terminó ganándola 2-0.
Albatros, Colón y Marne jugarán la próxima temporada en la DTA.
Olivol continuará en la Liga de Ascenso.
Albatros, Colón y Marne perdieron la categoría. Olivol Mundial sobrevivió a dos series consecutivas de play-out y aseguró su permanencia.
Olivol ganó el campeonato que nadie quiere jugar
Hablar de éxito cuando el objetivo es simplemente permanecer puede sonar contradictorio.
Pero el contexto importa.
Olivol llegó al tramo final obligado a jugar dos series donde perder significaba descender.
Primero necesitó un tercer partido para eliminar a Colón.
Después enfrentó a Marne.
En el primer juego produjo probablemente su mejor actuación de toda la temporada: 92-66.
En el segundo necesitó otra clase de respuesta y ganó 90-87.
Dos partidos completamente diferentes.
Dos triunfos.
Permanencia asegurada.
Los extranjeros volvieron a ser determinantes
Otra conclusión que deja la temporada es el enorme peso que tuvieron las fichas innominadas en los momentos decisivos.
Ezequiel Bell y Lucio Castellani fueron fundamentales en Olimpia.
Michael Henry terminó directamente definiendo el ascenso de Trouville, mientras Dennis McKinney volvió a ser una referencia permanente.
Josh Ferguson sostuvo buena parte de la estructura de Sayago y la llegada de Adyel Borges cambió su techo ofensivo.
Jordan O’Neal terminó siendo fundamental para que Olivol conservara la categoría.
Agustín Zuvich y Will Brown cambiaron a Larre Borges durante el Reclasificatorio.
La capacidad para elegir, cambiar o encontrar una ficha extranjera en el momento correcto volvió a tener incidencia directa sobre el destino de varios equipos.
Pero los nacionales también explicaron el torneo
Reducir la LDA a sus extranjeros sería igualmente injusto.
Martín Perdomo, Agustín Méndez y Abel Agarbado fueron fundamentales para Olimpia.
Martín Trelles, Nahuel Rodríguez y Claudio Bascou tuvieron peso en Trouville.
Santiago Calimares y Santiago Wohlwend sostuvieron a Sayago.
Mayora, Corbisiero y Cabillón fueron importantes en Verdirrojo.
Juan Andrés Galletto protagonizó grandes noches con Larre Borges.
Xavier Cousté fue uno de los motores de la recuperación de Montevideo.
La divisional volvió a funcionar como un espacio donde experiencia, jugadores en crecimiento y extranjeros de impacto terminaron mezclándose dentro de una competencia muy pareja.
El formato no permitió relajarse
El campeonato tuvo una particularidad que condicionó permanentemente la tabla.
Los puntos obtenidos durante el Clasificatorio se arrastraron hacia la Liguilla y el Reclasificatorio.
Eso significó que prácticamente nada de lo realizado durante la primera fase desaparecía.
Los equipos que habían construido una buena base llegaron con ventaja.
Los que empezaron mal tuvieron que perseguir.
Después, las series cortas agregaron otro componente: se podía trabajar durante meses para conseguir una posición y perderlo todo en dos partidos.
Stockolmo lo sufrió.
Sayago lo aprovechó.
Larre y Montevideo utilizaron el play-in para reconstruir sus temporadas.
Olimpia prácticamente nunca dejó de estar en control.
El ascenso premió finalmente a los dos mejores de la Liguilla
Después de todas las vueltas, sorpresas y eliminaciones, existe un dato imposible de ignorar.
Olimpia terminó primero.
Trouville terminó segundo.
Y ambos ascendieron.
Los playoffs estuvieron llenos de amenazas para romper esa lógica, especialmente para el Rojo de Pocitos.
Pero cuando terminó la batalla, los dos equipos que habían construido las campañas más consistentes durante la segunda fase terminaron consiguiendo los lugares en Primera.
El orden podrá discutirse.
Los protagonistas principales, no.
Una última cuenta pendiente
El objetivo que condicionó toda la temporada ya está cumplido para los dos.
Olimpia vuelve a la Liga Uruguaya después de cuatro temporadas.
Trouville lo hace después de solamente una.
Ahora queda algo diferente.
El título.
Las Alas Rojas y el Rojo de Pocitos volverán a encontrarse para decidir quién termina oficialmente arriba de todos.
La final será a partido único.
Y tiene también una historia previa interesante.
Durante el campeonato se repartieron victorias.
Olimpia protagonizó una remontada espectacular para ganar 93-81 después de estar 20 puntos abajo.
Más adelante, en la Liguilla, Trouville respondió con un 75-73 decidido por un doble de Dennis McKinney.
Ahora llega el tercer capítulo.
El que entrega la copa.
Olimpia-Trouville: el cierre que la temporada pedía
Hay finales que aparecen como una sorpresa.
Esta no.
Olimpia y Trouville estuvieron durante prácticamente todo el año en la parte alta.
Tuvieron estilos diferentes, atravesaron momentos distintos y llegaron al ascenso por caminos opuestos.
Pero fueron primero y segundo.
Uno convirtió la estabilidad en su principal virtud.
El otro hizo de la capacidad para levantarse su mayor fortaleza.
El jueves 1.º de octubre tendrán una última noche para definir quién transforma el ascenso en campeonato.
Ya no estará en juego la categoría.
Eso ya está resuelto.
Estará en juego algo menos urgente, pero no menos deseado.
Ser el campeón de la Liga de Ascenso 2026.
Conclusión: la Liga de Ascenso 2026 ya resolvió prácticamente todo. Olimpia y Trouville consiguieron los dos ascensos a la Liga Uruguaya 2027/28; Sayago y Verdirrojo quedaron a las puertas después de grandes campañas; Olivol Mundial aseguró la permanencia y Albatros, Colón y Marne descendieron a la DTA. Olimpia fue el equipo más regular y atravesó invicto los playoffs, mientras Trouville debió sobrevivir a series mucho más complejas y terminó ascendiendo con un doble de Michael Henry sobre la chicharra. Después de meses de competencia, el campeonato tendrá el cierre más coherente posible: primero contra segundo de la Liguilla. Olimpia y Trouville ya son de Primera. Ahora falta saber cuál de los dos levantará la copa.




