Basquet Caliente

«La tercera fue la vencida»

Manuel Romero pasó por los estudios de Sport 890 donde habló en Puro Básquetbol tras haberse coronado campeón de Liga por primera vez con Hebraica Macabi.

Al comienzo reflexionó sobre cómo le afectó el entorno: “fue intenso por momentos, estuvo lindo también. Poder ganar con mucha gente en contra es lindo. Motiva cuando las cosas te salen bien, y los errores se notan mucho más. Supimos tomarlo como motivación.”

En playoffs, la mejor versión: “llegamos a nuestra mejor versión como equipo en las instancias finales, fue una Liga larga, con varias lesiones, variando minutos dependiendo el momento. Es importante destacar que somos un equipo nuevo que empezó este año. Leo (Zylbersztein) creo que estuvo solo con Lucho (Parodi) y conmigo antes de venir acá, el resto de los jugadores no conocían su dinámica de trabajo, y esa construcción del equipo tardó toda la fase regular. Estoy muy contento con el grupo que se armó, todos estuvimos a la altura y respondimos a lo que nos pedían. Te ponen en un lugar que tenes que trabajar para no dejarlos tirados.”

El día de la lesión de Hassell: “ese partido fue raro, nos fuimos del Palacio ganando la serie pero parecía que habíamos perdido el campeonato. Vimos cómo a Frank se lo llevaron en ambulancia con una lesión importante que pudo ser mucho peor; perdíamos a uno de los pilares del equipo además de la propia salud de un compañero. Hubo mucho nerviosismo, pero a partir de ahí tratamos de trabajar y no perder el foco.”

Sobre la dupla técnica dijo: “hacen un equipo tremendo; se hacen muy fuertes en playoffs porque les gusta la estrategia. Valoro que me hayan tenido en cuenta como uno de los primeros que llamaron para armar el equipo. Cuando hay que ser duro, Ale (Muro) es el primero en pegar un grito, toma el rol del policía malo y Leo es más pensante y tranquilo.”

Sus primera serie de finales ganada: “todas las que jugué fueron distintas por los momentos de mi carrera. La primera fue con Trouville que era sub 23 en un rol completamente distinto, frente a un Malvín muy superior. La segunda fue en Nacional contra Biguá, que estuvimos ahí con Ale y Leo, pero fue una serie muy especial por el año de la pandemia, cinco partidos en ocho días donde perdimos jugadores por lesión. Este año la tercera fue la vencida, desde que llegamos a las finales ya veía el objetivo ahí nomas. Poder lograrlo jugando, siendo protagonista, con un equipo que me pone orgulloso, la verdad es que es muy lindo. Seguimos en festejos y todavía no caímos.”

El Antel Arena, su lugar: “encontramos una comodidad ahí, es una locura, el lugar perfecto para jugar. Es otra motivación, no cambiaría nada. Nos sentimos cómodos. Esto de la distancia de la gente no sé si es tan distinto al Palacio. Hubo un marco muy lindo de público en ambos lados. Sólo íbamos a tirar las mañanas de partidos al Antel, pero nos sentimos bien. Por temas de costos es difícil usarlo más, pero ojalá no se usara solo para las finales.”
Acerca de la imagen que se tiene sobre compañeros antes de conocerlos: “tenemos jugadores de diferentes mundos, que si no era por el básquetbol no nos encontrábamos. La imagen de las personas cambia, a Brian (García) lo ves y decis “qué plaga”, pero es un padre de familia. Venimos de lugares diferentes y nos conocimos bien, viendo la realidad del otro. Se creó una familia.”

Lo que se generó con jugadores e hinchada de Nacional: “con Johnson tuvimos piques en cancha pero nada importante. En momentos hablamos pero a partir del juego tres vi que eso no sumaba. Por ahí al rival le servía para crecer y pensé en no hablar más con nadie. Ese día -del tumulto- Johnson me agarró y luego me dijo que era para que no me caiga, o eso le entendí yo, intenté zafar y ahí se dio todo lo que se dio. Con respecto a la gente de Nacional, por suerte tuve muchos mensajes de hinchas valorando lo que hice en su Club; muchos me felicitaron. Quiero destacar que tengo la mejor con todos los que estuvieron el año pasado con nosotros, los sub 23 estaban y son amigos. No tengo ningún problema con nadie. Lo negativo queda como anécdota. Me ha pasado de cruzarme con hinchas en la calle que me dicen que me han puteado y después me piden disculpas, hay que quedarse con lo bueno.”

Sobre lo que depara de su futuro: “me voy a tomar un par de semanas, tengo unas molestias que voy a trabajar con un profe. Mi agente va a ver la posibilidad de salga algo, pero vengo con desgaste y quiero descansar un poco. Estas vacaciones se nos van a hacer cortas, un mes antes de la próxima liga arrancaremos a trabajar. Hay conversaciones con Macabi, ojalá que se nos de. Es una lástima que Oyenard y Larrea no estén porque pasan a ser fichas. Veremos cómo se da con el resto.”

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