Basquet Caliente

Selección Nacional

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Nos regaló un sol

En una noche de infarto en el Antel Arena, Uruguay volvió a demostrar ese ADN tan propio del deporte celeste: sufrir, pelear hasta el final y ganar como marca la historia. Con un doble de Martín Rojas a falta de 0.3 segundos, la selección de Gerardo Jauri derrotó 84-82 a una aguerrida Panamá que llegó a Montevideo con hambre de revancha y lo dejó claro desde el primer minuto. El primer cuarto ya anticipaba que nada sería parecido al partido en Panamá. Los visitantes salieron a hostigar desde el arranque, físicos, intensos y decididos a cambiar la imagen del primer duelo. Uruguay, obligado a ajustar desde temprano, encontró complicaciones para generar ventajas limpias y el trámite se tornó áspero y parejo. El segundo cuarto sería un punto de quiebre momentáneo. Panamá logró meterse de lleno en el partido, aprovechando los errores celestes: porcentajes bajos, pérdidas inoportunas y una defensa que por momentos lució descoordinada. Aun así, emergió la figura de Joaquín Rodríguez, absoluto líder ofensivo, que se fue al descanso con 17 puntos y mantuvo a Uruguay con vida. Pese a su brillantez, Panamá se fue al entretiempo arriba por un punto, sembrando dudas y aumentando la tensión en la cancha. El segundo tiempo se transformó en una verdadera batalla campal. Ambos equipos, conscientes del peso del resultado en el camino mundialista, jugaron cada posesión como si fuera la última. Hubo roces, defensas físicas, ejecuciones bajo presión y un ida y vuelta permanente que mantuvo al público de pie. El final fue de película. Con el marcador igualado y el reloj agonizando, Uruguay encontró a Martín Rojas, que atacó fuerte al aro y definió con sangre fría para desatar la locura. Con solo 0.3 segundos por jugar, Panamá no tuvo margen para reaccionar y la celeste cerró así su segunda victoria consecutiva en las Clasificatorias. El triunfo también se explicó por otros dos nombres claves en el último cuarto: Santiago Vescovi, cargándose ofensivas pesadas y tomando decisiones de jerarquía, y Luciano Parodi, que plantó una defensa implacable sobre Jhivvan Jackson, quien venía intratable en el tercer período. Con este triunfo sufrido, intenso y emocionante, Uruguay comienza a forjar el camino hacia el Mundial de Qatar 2027, demostrando que tiene carácter, liderazgo y un corazón competitivo que nunca negocia. MVP: Joaquín Rodríguez El capitán en modo estrella: 29 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias, liderando a Uruguay en cada tramo caliente del partido.

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Ilusión a flor de piel

En una noche redonda y cargada de autoridad, Uruguay dominó de principio a fin y se llevó de Panamá un triunfo contundente por 93-60, resultado que reflejó la enorme diferencia mostrada durante los 40 minutos de juego. El primer cuarto fue un golpe sobre la mesa. La celeste impuso intensidad desde el salto inicial, defendió con ferocidad y encontró eficacia desde el perímetro para marcar rápidas diferencias. Con un básquet agresivo, fluido y ordenado, Uruguay cerró el tramo inicial 28-12, dejando en claro que no había viajado a especular. El segundo cuarto no hizo más que profundizar el dominio. El equipo de Jauri combinó agresividad defensiva con una producción ofensiva de altísimo nivel. La estadística lo decía todo: 10 triples anotados en 15 intentos a esa altura del partido, un ritmo devastador que Panamá nunca consiguió contrarrestar. La consistencia, la química y la claridad colectiva hicieron que el trámite quedara prácticamente sentenciado antes del descanso. El segundo tiempo confirmaría la tendencia. Uruguay jugó con madurez, administró energías y no permitió reacción del local. Más allá del abultado marcador, lo que destacó fue la cohesión del plantel: un grupo unido, comprometido y difícil de quebrar. La celeste no solo se llevó un punto clave hacia Montevideo, sino también una inyección de confianza para lo que viene. Otra noticia que dejó la noche fue el debut oficial de Joaquín Taboada, la joya de 18 años que respondió con solvencia: 7 puntos y un rebote, mostrando personalidad en su estreno con la selección mayor. En el otro encuentro del grupo, Argentina derrotó a Cuba de visitante, en un partido más duro de lo que marca el marcador final. Los subcampeones de América se impusieron por 12, pero tuvieron que trabajar cada posesión ante un equipo cubano que no se rindió hasta el cierre. Uruguay ahora cambia el chip y ya piensa en lo que viene. El próximo desafío será este domingo 30 de noviembre, en el Antel Arena, a las 21:40, nuevamente frente a Panamá. El camino recién comienza, la eliminatoria será larga y exigente, pero si algo quedó claro esta noche es que la celeste tiene con qué pelear. MVP: Luciano Parodi Elegir una figura no fue fácil por el despliegue colectivo, pero el base sanducero se llevó los flashes con una actuación brillante: 21 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, dueño absoluto del ritmo del juego. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Uruguay 28-12, 55-32, 76-47, 93-60 Jueces: R. Vázquez (PUR), J. Stiell (CAN), C. Osorio (CHI) ESTADÍSTICAS

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«Sería un orgullo jugar un Mundial»

Uruguay iniciará su camino rumbo al Mundial 2027 enfrentando a Panamá, y en la antesala de un nuevo desafío continental, Básquet Caliente tuvo la posibilidad de conversar con uno de los protagonistas del proceso: Nicolás Martínez, una de las caras jóvenes más interesantes del combinado celeste. El jugador habló de todo: el presente del equipo, su propio momento, el rival que se viene y el significado que tendría para él defender a Uruguay en una Copa del Mundo. Un grupo ilusionado y con confianza Lo primero fue conocer cómo llega el plantel desde lo anímico a esta ventana clasificatoria. Martínez no dudó: “La verdad es que el grupo llega muy contento y muy ilusionado. La Copa nos dejó con confianza para encarar lo que viene ahora, que es la clasificación al Mundial. Justo hoy hablábamos de que hace 40 años o no sé cuántos fue la última vez que Uruguay jugó un Mundial, y tenemos la chance de lograrlo. Recién arrancamos el trabajo, pero esto viene de meses atrás, de un proceso en el que ya nos conocemos mucho. Más allá de algún cambio, la base del grupo sigue siendo la misma. Nos vemos bien.” El mensaje es claro: el envión de la AmeriCup transformó la expectativa en convicción. Uruguay llega unido y con un rumbo claro. Dónde puede sacar ventaja Uruguay ante Panamá Consultado específicamente por el rival, Panamá, Martínez fue directo al análisis deportivo: “Ellos, al no tener pivots tan dominantes, van a correr mucho la cancha. Si podemos frenar esas corridas y marcar nosotros el ritmo, creo que en el uno contra uno vamos a estar muy bien. La clave será saber cuándo correr más y cuándo parar el juego. Creo que ahí podemos sacar ventaja, porque en el uno contra uno estamos muy fuertes.” Para el ala pivot, controlar el ritmo será determinante para imponer la identidad de Uruguay. Su propio presente: “Creo que llego en un muy buen momento” Martínez también habló de su forma individual y si este es el mejor momento de su carrera: “Creo que sí, que llego en un buen momento. Vengo contento, con confianza. Obviamente al ya conocerme el cuerpo técnico de la selección es distinto; vas con otro impulso, más tranquilo. Creo que cada momento en mi carrera va siendo el mejor, por suerte vengo en una línea ascendente. Ojalá pueda demostrarlo y cumplir con las expectativas.” El jugador vive un proceso de crecimiento sostenido, potenciado por la confianza del staff celeste. ¿En qué cambia prepararse con Malvín o con la selección? La respuesta fue honesta y transparente: “Para mí todos los partidos son importantes. Inconscientemente sabés que capaz la selección es más importante, pero yo no lo tomo como presión. Mantengo mi rutina normal, esté en mi casa o en otro país. Es ir a entrenar liberado y dejar que las cosas fluyan.” Un enfoque maduro, especialmente para un jugador tan joven. El sueño de un Mundial: “Sería un orgullo enorme” Pregunta obligada: ¿qué significaría jugar un Mundial con Uruguay? “Sería un orgullo enorme. No sé hace cuántos años no clasificamos, pero después de la hazaña de la AmeriCup ya fue un honor. Si me toca defender la camiseta y clasificar a un Mundial, sin palabras. Es algo que nunca me hubiese imaginado en tan poco tiempo.” Para Martínez, la posibilidad de volver a una Copa del Mundo es un sueño tan grande como cercano. La fuerza del grupo: unión, compañerismo y esencia Volvimos a hablar del colectivo. ¿Qué tiene este grupo que lo hace especial? “La unión que se demostró en la Copa. El compañerismo, el apoyo de cada uno. Eso fue lo más importante y gracias a eso logramos lo que logramos. Por más que haya cambiado algún compañero, la esencia está. Creo que con eso podemos hacer grandes cosas.” La química es, para él, el motor de la ilusión. El momento en que le “cayó la ficha” de ser jugador de selección Martínez recordó el día en que todo se volvió real: “Me cayó cuando me llegó la primera citación. La estaba esperando, no llegaba, no llegaba… y cuando por fin se dio dije: ‘ya está’. Lo que no me había tocado en formativas me llegó en la mayor. Capaz no estoy consolidado aún, o hay gente que piensa que sí, pero me sirve de motivación para ganarme ese lugar y decir ‘soy fijo en la selección’.” Una mezcla de desahogo, alegría y ambición. ¿Qué quiere que la gente recuerde de él tras estas Eliminatorias? Su respuesta reflejó humildad: “No quiero que la gente me recuerde por algo especial. Solo cumplir las expectativas: las de la gente y las mías. Hacer una buena serie, sentirme cómodo, que me salgan las cosas. Ojalá ganarme los minutos que creo que me merezco.” Qué lo ilusiona del nuevo ciclo mundialista Para cerrar, le pedimos que describiera qué es lo que más lo entusiasma de esta etapa: “Es un desafío nuevo, y los desafíos nuevos siempre ilusionan. Capaz en 2027 puedo llegar a mi mejor momento. Somos un equipo joven, nos llevamos bien, son viajes entre amigos. Disfruto cada momento. Y no hay nada más lindo que jugar por cosas tan importantes para tu país.” Un proyecto que crece Así terminó una charla sincera, profunda y llena de energía positiva. Nicolás Martínez, uno de los talentos más prometedores del básquet uruguayo, vuelve a ser llamado por Gerardo Jauri para pelear por un objetivo histórico: llevar a Uruguay nuevamente a un Mundial. La ilusión está encendida. El camino empieza ante Panamá. Y Martínez, como todo el grupo, está listo para defender la celeste donde más importa: en la cancha.

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Con la frente en alto

Uruguay luchó hasta el final, pero no pudo con la potencia física y ofensiva de Estados Unidos, cayendo 83-70 en los cuartos de final de la AmeriCup. El equipo dirigido por Gerardo Jauri mostró carácter y pasajes de gran básquetbol, pero se quedó corto en el cierre ante un rival de jerarquía internacional. El comienzo fue complicado para Uruguay, que tiró apenas 4/14 en tiros de campo en el primer cuarto. Aun así, los celestes lograron mantenerse en juego, cerrando el primer parcial apenas tres puntos abajo (18-15). En el segundo período, el encuentro se volvió un verdadero golpe por golpe. A falta de minuto y medio para el descanso, Estados Unidos sufrió una técnica y dos antideportivas, situación que Uruguay aprovechó para pasar al frente. El cierre del cuarto fue todo celeste, que se fue al vestuario con ventaja de 45-38. Tras el descanso largo, Estados Unidos mostró todo su potencial y se adueñó del partido con un parcial de 25-15, dándole vuelta al marcador para entrar al último período con ventaja de 63-60. En los últimos diez minutos, los norteamericanos controlaron el ritmo y extendieron la diferencia hasta cerrar el partido por 83-70. Aunque la eliminación duele, el equipo de Jauri demostró tener bases sólidas para creer e ilusionarse con el futuro del básquetbol uruguayo. MVP: Santiago Vescovi Fue la gran figura con 17 puntos, liderando en los momentos más importantes.

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Mi capitán, tu capitán

En un partido vibrante y de alto nivel, Uruguay derrotó a Bahamas 100-91 en lo que fue un verdadero golpe por golpe, asegurando su lugar en la siguiente ronda de la AmeriCup, con el capitán Bruno Fitipaldo dejando una de las actuaciones más memorables de los últimos años. El inicio fue soñado para los dirigidos por Gerardo Jauri. Con intensidad defensiva y transiciones rápidas, Uruguay se colocó 10-3 arriba en los primeros minutos, obligando al técnico bahameño a pedir un timeout. Tras el ajuste, Bahamas emparejó las acciones, pero el primer cuarto cerró 22-16 a favor de la Celeste. El segundo período comenzó con dominio total de Uruguay, liderado por un inspirado Joaquín Rodríguez y un altísimo 60% de efectividad desde el perímetro. Sin embargo, Bahamas volvió a reaccionar tras otro tiempo muerto clave y logró cerrar la primera mitad igualando el marcador 46-46. En el tercer cuarto, la balanza empezó a inclinarse hacia los caribeños, quienes aprovecharon una mala secuencia uruguaya para irse al último descanso arriba 72-66. Pero el cierre fue todo de Uruguay. Con Bruno Fitipaldo tomando la posta y el equipo mostrando carácter en cada posesión, la Celeste controló los momentos clave y selló la victoria desde la línea de libres con dos lanzamientos del propio Fitipaldo, quien completó una noche histórica: 33 puntos, 8 rebotes y 13 asistencias, una de las actuaciones individuales más increíbles en la historia reciente de la selección. Con esta victoria, Uruguay cierra la fase de grupos con nota sobresaliente, compitiendo de igual a igual ante Brasil y logrando triunfos ante Bahamas y, de manera histórica, frente a Estados Unidos. Ahora, la Celeste espera rival para la siguiente ronda, pero con la confianza por las nubes y la ilusión intacta. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Uruguay 22-16, 46-46, 66-72, 100-91 Jueces: J. Anaya (PAN), J. Fernández (ARG), M. Scott (CAN) ESTADÍSTICAS

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Un grito de historia

En una madrugada que quedará grabada en los libros del deporte uruguayo, la selección dirigida por Gerardo Jauri logró una victoria histórica sobre Estados Unidos por 86-85. El triunfo, conseguido el 25 de agosto (fecha cargada de simbolismo para el país), marca la primera vez que la Celeste derrota al gigante norteamericano en un torneo FIBA desde 2001. Desde el salto inicial, el partido mostró intensidad y paridad absoluta. El primer cuarto fue un intercambio constante de aciertos y defensas sólidas, pero Uruguay logró cerrar mejor el período y se fue al descanso corto 19-15 arriba, con Bruno Fitipaldo siendo clave gracias a sus cinco puntos y liderazgo en la conducción. El segundo cuarto trajo una reacción estadounidense. Con una defensa agresiva y físico imponente, forzaron pérdidas y dificultaron la circulación de balón de la Celeste. Aun así, Uruguay resistió el embate y llegó al entretiempo apenas tres puntos abajo (39-42), manteniéndose en partido y alimentando la ilusión. La verdadera explosión llegó en el tercer período, cuando el equipo de Jauri desplegó su mejor básquet. Con un parcial de 15-4, Uruguay tomó el control del marcador y entró al último cuarto con ventaja de 64-60, encendiendo la esperanza de concretar la hazaña. El cierre fue de película. Ambos equipos intercambiaron golpes en un final cargado de tensión. A pesar de que Santiago Vescovi erró dos tiros libres claves en los segundos finales, fue la gran figura del partido con 24 puntos. Joaquín Rodríguez aportó otros 23 y juntos sumaron 47 de los 86 puntos uruguayos, sellando una noche inolvidable para el básquet charrúa. Con este triunfo, Uruguay no solo festeja una victoria deportiva: celebra también el espíritu de una fecha histórica, rindiendo homenaje con el corazón y el juego a la tradición de lucha y gloria del país. Uruguay enfrentará a Bahamas el martes para cerrar la fase de grupos de la Americup. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Uruguay 19-15, 39-42, 64-60, 86-85 Jueces: J. Anaya (PAN), C. Velez (COL), W. Husainy (CAN) ESTADÍSTICAS

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Luchó hasta el final

Uruguay luchó hasta el final, pero Brasil impuso su jerarquía en los momentos decisivos y se llevó un triunfo por 81-76 en la primera jornada de la AmeriCup 2025. Los dirigidos por Gerardo Jauri mostraron carácter desde el inicio, jugando de igual a igual frente a una de las potencias más sólidas del continente. Vitor Benite fue quien puso la daga en los últimos 20 segundos con un lanzamiento clave que desestabilizó todo el trabajo celeste. Más allá del resultado, Uruguay dejó una buena impresión, destacando su esfuerzo defensivo en la pintura. Lograron que Brasil lanzara apenas un 42% en tiros de dos puntos, y además fueron el equipo que más rebotes capturó con 35 en total. Aunque los brasileños dominaron en rebotes ofensivos (11 contra 9), los celestes supieron competir de forma sólida en ese apartado. En ataque, la baja efectividad desde la línea de tres puntos (30%) terminó siendo determinante y condicionó un rendimiento que por momentos fue de alto nivel. Emiliano Serres se destacó como la figura uruguaya con 14 puntos y 6 rebotes, mientras que en Brasil brilló el ex NBA Bruno Caboclo, registrando un doble-doble de 13 puntos y 10 rebotes. Uruguay ahora deberá pasar página y enfocarse en su próximo desafío: enfrentar a Estados Unidos el lunes a las 00:10 hora uruguaya, en otro examen de máxima exigencia para el plantel celeste. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Brasil 27-20, 46-44, 65-62, 81-76 Árbitros: O. Bermudez (MEX), D. García (VEN), W. Husainy (CAN) ESTADÍSTICAS

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Grupo de máxima exigencia

El próximo sábado marcará el inicio del camino de Uruguay en la AmeriCup, y el debut será nada menos que frente a Brasil, uno de los gigantes de la región. Sin embargo, antes de mirar hacia el estreno, vale la pena detenerse y analizar a fondo a los tres rivales que acompañarán a la Celeste en un grupo que promete ser uno de los más duros de todo el torneo. Estados Unidos: poder físico y un líder en gran nivel Hablar de Estados Unidos en cualquier competición internacional es hablar de respeto y exigencia máxima. Si bien no presentan un “Dream Team” con figuras de la NBA actual, llegan con jugadores de pasado en la liga más competitiva del planeta y con un líder claro: Jerian Grant. El escolta, hoy figura del Panathinaikos en la Euroliga, tuvo paso por la NBA defendiendo camisetas como la de los Washington Wizards, y atraviesa un momento de forma increible. A simple vista, el roster puede parecer terrenal, pero su capacidad atlética, intensidad física y ritmo de juego siguen marcando la diferencia. Estados Unidos siempre es incómodo: corren la cancha, cargan el rebote ofensivo y desgastan a sus rivales. Sin duda, uno de los obstáculos más complicados del certamen. Brasil: talento, profundidad y un viejo conocido Si bien el mundo suele asociar a Brasil con el fútbol, el básquet verdeamarelo lleva años consolidándose en el panorama internacional. Basta recordar su última participación olímpica, donde alcanzaron la fase eliminatoria y se midieron contra el temible “Team USA” plagado de estrellas. El presente de la selección brasileña está marcado por la conducción de Yago Dos Santos, base del Estrella Roja y uno de los talentos más explosivos del continente. Su velocidad, lectura y capacidad de anotar desde el perímetro son armas que elevan el nivel del equipo. A eso se suma una profundidad notable, con jugadores de diferentes ligas internacionales que aportan variantes en ambos costados de la cancha. Como condimento extra, se dará el reencuentro de Maozinha con algunos excompañeros uruguayos, tras su paso por Nacional, con quien fue campeón en la Liga Uruguaya. Un detalle que le da un matiz especial a este cruce regional. Bahamas: sin figuras estelares, pero con físico dominante En los papeles, Bahamas aparece como el rival “accesible” del grupo, pero confiarse sería un error grave. El combinado caribeño presenta un estilo atlético, vertical y físico, con dos internos de peso y experiencia NBA como Kai Jones e Isaiah Mobley. Es cierto que no estarán las grandes estrellas que podrían haber potenciado el plantel (como Deandre Ayton, Klay Thompson o VJ Edgecombe), pero aun así el equipo cuenta con recursos para complicar a cualquiera. Su juego interior es intenso, cargan fuerte el rebote y buscan imponer un ritmo alto, lo que los convierte en un rival incómodo que exigirá máxima concentración. Un desafío mayúsculo para la Celeste El sorteo no fue benévolo para Uruguay: el grupo es de los más exigentes, con dos potencias históricas y un equipo emergente con físico de élite. Sin embargo, el plantel dirigido por Gerardo Jauri llega con la confianza alta tras una preparación en la que demostró carácter, intensidad y una identidad colectiva sólida. La Celeste sabe que no será sencillo, pero también que tiene argumentos para competir de igual a igual.

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Sigue sumando

La Selección Uruguaya continúa con paso firme en su preparación para la AmeriCup 2025. En su último amistoso, la Celeste venció a Panamá por 85-74, en un partido que fue parejo hasta los minutos finales, cuando apareció la diferencia celeste. El entrenador Gerardo Jauri volvió a mover las piezas y presentó un quinteto inicial con Bruno Fitipaldo, Joaquín Rodríguez, Emiliano Serres, Gonzalo Iglesias y Pablo Gómez, El equipo de Gerardo Jauri volvió a mostrar carácter y variantes ofensivas. Lo llamativo es que el entrenador aún no ha repetido quinteto titular en lo que va de la preparación. Esa rotación constante refleja la intención de darle rodaje a todos y mantener la incógnita sobre cuál será la alineación definitiva cuando comience el torneo. Una de las figuras del cierre fue Nicolás “El Hueso” Martínez, autor de dos triples claves en el último cuarto que sentenciaron el triunfo uruguayo. Con este resultado, Uruguay mantiene su invicto en la preparación y llega con confianza a la AmeriCup, El próximo desafío será de máxima exigencia: enfrentar a Brasil, rival directo en la fase de grupos. Ese duelo servirá para medir fuerzas ante una potencia continental y ajustar los últimos detalles antes de la AmeriCup.

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Nuevo éxito

La selección uruguaya continúa con paso firme en su preparación rumbo a la AmeriCup 2025 y volvió a demostrar que atraviesa un gran momento. En Cali, los dirigidos por Gerardo Jauri sumaron una nueva victoria, esta vez frente a Venezuela, imponiéndose con un contundente 81-60 que refleja el dominio celeste a lo largo de los 40 minutos. Desde el salto inicial, Uruguay dejó en claro sus intenciones: intensidad defensiva, circulación de balón y un ritmo de juego que incomodó de principio a fin a la “Vinotinto”. El planteo fue una versión mejorada del debut en la gira frente a Colombia, con un equipo que se mostró aún más sólido y que no permitió que el rival encontrara respuestas. La superioridad fue tal que también quedó reflejada en la estadística del tiempo liderando el marcador: los celestes estuvieron al frente durante 37 minutos y 9 segundos, mientras que Venezuela apenas logró ponerse arriba en el score por 2 minutos y 9 segundos. Una muestra clara de la diferencia que existió entre ambos equipos. La clave estuvo en la movilidad ofensiva y en no abusar del dribbling, lo que abrió espacios y generó múltiples opciones de tiro. En defensa, los celestes se mantuvieron agresivos, logrando cortar las líneas de pase venezolanas y forzando pérdidas que rápidamente se transformaron en puntos fáciles en transición. La gran figura de la noche fue Santiago Vescovi, que brilló con una actuación estelar: 26 puntos (incluyendo 4/6 en triples) y 8 rebotes, confirmando su rol de líder y referente en este plantel que combina experiencia y juventud. Con esta victoria, Uruguay mantiene el invicto en su gira y viajará ahora rumbo a Panamá, donde el próximo domingo enfrentará a Brasil, un examen de altísimo nivel que servirá para medir realmente en qué punto está el proceso celeste de cara a la AmeriCup.

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