Basquet Caliente

Ignacio Blazic

Liga Uruguaya

Plata en el banco

En un Palacio Peñarol completamente vacío pero cargado de tensión clásica, Peñarol volvió a demostrar jerarquía y se quedó con un triunfo sólido por 82-69 ante Nacional, sumando su segunda victoria consecutiva en la temporada frente al tricolor. Desde el salto inicial se empezó a escribir la historia del partido. El primer cuarto marcó la tendencia: Peñarol, que arrancó con ciertas desatenciones defensivas, corrigió rápido y encontró respuestas en un Santiago Vescovi encendido, que manejó los tiempos y contagió intensidad. El carbonero cerró el período arriba 21-16, estableciendo el tono de lo que vendría. El segundo cuarto mostró la versión más dominante del aurinegro. Con ataques fluidos y un control absoluto del ritmo, Peñarol llegó a sacar 12 puntos de ventaja. Sin embargo, los dirigidos por Álvaro Ponce no bajaron los brazos: Nacional resistió, luchó cada balón y encontró en Connor Zinaich a su faro ofensivo para mantenerse con vida. El tricolor se fue al descanso apenas ocho puntos abajo (40-32), sosteniendo la esperanza. Pero si algo define a un clásico, es la intensidad. Y el tercer cuarto fue exactamente eso: una batalla campal. Nacional salió con agresividad en ambos costados, defendió duro y atacó con claridad, recortando la distancia hasta quedar a solo tres puntos (57-54). El partido volvía a encenderse y nada estaba dicho. Sin embargo, cuando había que aparecer, Peñarol mostró chapa de candidato. En el último cuarto, el aurinegro impuso su poderío físico, dominó los tableros y castigó reiteradamente con segundas oportunidades. Nacional, por su parte, sufrió su baja eficiencia desde el perímetro, un déficit que terminó pesando en el cierre. Peñarol aceleró, controló las emociones y sentenció el juego para colocarse 2-0 en la serie de clásicos de esta temporada. Peñarol enfrentará a Malvín como visitante en su próximo desafío de Liga mientras que Nacional deberá cambiar el chip rápidamente porque se viene la Basketball Champions League Americas, donde medirá fuerzas ante Flamengo y Obras. MVP: Santiago Vescovi El impacto del base terminó siendo determinante: 17 puntos y 6 asistencias, liderazgo, temple y decisiones clave en ambos costados de la cancha. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Peñarol 21-16, 40-32, 57-54, 82-69 Jueces: A. Sánchez Varela, A. Vázquez, N. Revetria ESTADÍSTICAS

Liga Uruguaya

Llega afilado

Peñarol firmó una victoria categórica por 85-58 sobre Urunday Universitario y también aprontó de gran manera la cita clásica del próximo lunes. Urunday arrancó mejor, marcando el ritmo desde el perímetro. Eric Demers fue absolutamente determinante en el inicio: doce puntos en el primer cuarto y una catarata de aciertos que permitieron a los del Prado cerrar los primeros diez minutos con ventaja de seis (15-21). El visitante lucía cómodo, conectando desde afuera y forzando a Peñarol a ajustar. Pero el segundo cuarto cambió el guion por completo. De la mano de un sólido Andrés Ibargüen, Peñarol empezó a ganar en intensidad física, defensa y presencia en la pintura. El local desactivó las ofensivas agresivas de Urunday y, con una racha demoledora, dio vuelta el trámite para marcharse al descanso con ventaja de ocho (43-35). El impulso ya pertenecía al carbonero. La tendencia no solo continuó: explotó en el tercer cuarto. Con un juego colectivo brillante, los dirigidos por Leandro García Morales mostraron fluidez, velocidad y una versatilidad ofensiva que dejó sin respuestas a Urunday. Skyler Hogan tuvo su mejor pasaje del encuentro, firmando un parcial de diecinueve puntos que encendió al aurinegro y quebró definitivamente el partido. La diferencia llegó a veinte (65-45) y la sentencia estaba escrita. El último cuarto se jugó por compromiso reglamentario. La historia ya había quedado sellada en ese tercer período donde Peñarol exhibió su versión más dominante y resolvió el encuentro con autoridad. Ahora, los aurinegros ponen la mira en su próximo desafío: nada menos que el clásico ante Nacional. Urunday, por su parte, buscará recuperarse cuando visite a Welcome en una prueba clave para reencontrar sensaciones. MVP: Andrés Ibargüen El colombiano fue un problema sin solución para el estudioso a lo largo de toda la noche. Finalizó con 19 puntos y 7 rebotes en 23 minutos. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Peñarol 15-21, 43-35, 65-45, 85-58 Jueces: G. Salgueiro, V. García, M. Fernández ESTADISTICAS

Selección Nacional

Nos regaló un sol

En una noche de infarto en el Antel Arena, Uruguay volvió a demostrar ese ADN tan propio del deporte celeste: sufrir, pelear hasta el final y ganar como marca la historia. Con un doble de Martín Rojas a falta de 0.3 segundos, la selección de Gerardo Jauri derrotó 84-82 a una aguerrida Panamá que llegó a Montevideo con hambre de revancha y lo dejó claro desde el primer minuto. El primer cuarto ya anticipaba que nada sería parecido al partido en Panamá. Los visitantes salieron a hostigar desde el arranque, físicos, intensos y decididos a cambiar la imagen del primer duelo. Uruguay, obligado a ajustar desde temprano, encontró complicaciones para generar ventajas limpias y el trámite se tornó áspero y parejo. El segundo cuarto sería un punto de quiebre momentáneo. Panamá logró meterse de lleno en el partido, aprovechando los errores celestes: porcentajes bajos, pérdidas inoportunas y una defensa que por momentos lució descoordinada. Aun así, emergió la figura de Joaquín Rodríguez, absoluto líder ofensivo, que se fue al descanso con 17 puntos y mantuvo a Uruguay con vida. Pese a su brillantez, Panamá se fue al entretiempo arriba por un punto, sembrando dudas y aumentando la tensión en la cancha. El segundo tiempo se transformó en una verdadera batalla campal. Ambos equipos, conscientes del peso del resultado en el camino mundialista, jugaron cada posesión como si fuera la última. Hubo roces, defensas físicas, ejecuciones bajo presión y un ida y vuelta permanente que mantuvo al público de pie. El final fue de película. Con el marcador igualado y el reloj agonizando, Uruguay encontró a Martín Rojas, que atacó fuerte al aro y definió con sangre fría para desatar la locura. Con solo 0.3 segundos por jugar, Panamá no tuvo margen para reaccionar y la celeste cerró así su segunda victoria consecutiva en las Clasificatorias. El triunfo también se explicó por otros dos nombres claves en el último cuarto: Santiago Vescovi, cargándose ofensivas pesadas y tomando decisiones de jerarquía, y Luciano Parodi, que plantó una defensa implacable sobre Jhivvan Jackson, quien venía intratable en el tercer período. Con este triunfo sufrido, intenso y emocionante, Uruguay comienza a forjar el camino hacia el Mundial de Qatar 2027, demostrando que tiene carácter, liderazgo y un corazón competitivo que nunca negocia. MVP: Joaquín Rodríguez El capitán en modo estrella: 29 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias, liderando a Uruguay en cada tramo caliente del partido.

Selección Nacional

Ilusión a flor de piel

En una noche redonda y cargada de autoridad, Uruguay dominó de principio a fin y se llevó de Panamá un triunfo contundente por 93-60, resultado que reflejó la enorme diferencia mostrada durante los 40 minutos de juego. El primer cuarto fue un golpe sobre la mesa. La celeste impuso intensidad desde el salto inicial, defendió con ferocidad y encontró eficacia desde el perímetro para marcar rápidas diferencias. Con un básquet agresivo, fluido y ordenado, Uruguay cerró el tramo inicial 28-12, dejando en claro que no había viajado a especular. El segundo cuarto no hizo más que profundizar el dominio. El equipo de Jauri combinó agresividad defensiva con una producción ofensiva de altísimo nivel. La estadística lo decía todo: 10 triples anotados en 15 intentos a esa altura del partido, un ritmo devastador que Panamá nunca consiguió contrarrestar. La consistencia, la química y la claridad colectiva hicieron que el trámite quedara prácticamente sentenciado antes del descanso. El segundo tiempo confirmaría la tendencia. Uruguay jugó con madurez, administró energías y no permitió reacción del local. Más allá del abultado marcador, lo que destacó fue la cohesión del plantel: un grupo unido, comprometido y difícil de quebrar. La celeste no solo se llevó un punto clave hacia Montevideo, sino también una inyección de confianza para lo que viene. Otra noticia que dejó la noche fue el debut oficial de Joaquín Taboada, la joya de 18 años que respondió con solvencia: 7 puntos y un rebote, mostrando personalidad en su estreno con la selección mayor. En el otro encuentro del grupo, Argentina derrotó a Cuba de visitante, en un partido más duro de lo que marca el marcador final. Los subcampeones de América se impusieron por 12, pero tuvieron que trabajar cada posesión ante un equipo cubano que no se rindió hasta el cierre. Uruguay ahora cambia el chip y ya piensa en lo que viene. El próximo desafío será este domingo 30 de noviembre, en el Antel Arena, a las 21:40, nuevamente frente a Panamá. El camino recién comienza, la eliminatoria será larga y exigente, pero si algo quedó claro esta noche es que la celeste tiene con qué pelear. MVP: Luciano Parodi Elegir una figura no fue fácil por el despliegue colectivo, pero el base sanducero se llevó los flashes con una actuación brillante: 21 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, dueño absoluto del ritmo del juego. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Uruguay 28-12, 55-32, 76-47, 93-60 Jueces: R. Vázquez (PUR), J. Stiell (CAN), C. Osorio (CHI) ESTADÍSTICAS

Selección Nacional

«Sería un orgullo jugar un Mundial»

Uruguay iniciará su camino rumbo al Mundial 2027 enfrentando a Panamá, y en la antesala de un nuevo desafío continental, Básquet Caliente tuvo la posibilidad de conversar con uno de los protagonistas del proceso: Nicolás Martínez, una de las caras jóvenes más interesantes del combinado celeste. El jugador habló de todo: el presente del equipo, su propio momento, el rival que se viene y el significado que tendría para él defender a Uruguay en una Copa del Mundo. Un grupo ilusionado y con confianza Lo primero fue conocer cómo llega el plantel desde lo anímico a esta ventana clasificatoria. Martínez no dudó: “La verdad es que el grupo llega muy contento y muy ilusionado. La Copa nos dejó con confianza para encarar lo que viene ahora, que es la clasificación al Mundial. Justo hoy hablábamos de que hace 40 años o no sé cuántos fue la última vez que Uruguay jugó un Mundial, y tenemos la chance de lograrlo. Recién arrancamos el trabajo, pero esto viene de meses atrás, de un proceso en el que ya nos conocemos mucho. Más allá de algún cambio, la base del grupo sigue siendo la misma. Nos vemos bien.” El mensaje es claro: el envión de la AmeriCup transformó la expectativa en convicción. Uruguay llega unido y con un rumbo claro. Dónde puede sacar ventaja Uruguay ante Panamá Consultado específicamente por el rival, Panamá, Martínez fue directo al análisis deportivo: “Ellos, al no tener pivots tan dominantes, van a correr mucho la cancha. Si podemos frenar esas corridas y marcar nosotros el ritmo, creo que en el uno contra uno vamos a estar muy bien. La clave será saber cuándo correr más y cuándo parar el juego. Creo que ahí podemos sacar ventaja, porque en el uno contra uno estamos muy fuertes.” Para el ala pivot, controlar el ritmo será determinante para imponer la identidad de Uruguay. Su propio presente: “Creo que llego en un muy buen momento” Martínez también habló de su forma individual y si este es el mejor momento de su carrera: “Creo que sí, que llego en un buen momento. Vengo contento, con confianza. Obviamente al ya conocerme el cuerpo técnico de la selección es distinto; vas con otro impulso, más tranquilo. Creo que cada momento en mi carrera va siendo el mejor, por suerte vengo en una línea ascendente. Ojalá pueda demostrarlo y cumplir con las expectativas.” El jugador vive un proceso de crecimiento sostenido, potenciado por la confianza del staff celeste. ¿En qué cambia prepararse con Malvín o con la selección? La respuesta fue honesta y transparente: “Para mí todos los partidos son importantes. Inconscientemente sabés que capaz la selección es más importante, pero yo no lo tomo como presión. Mantengo mi rutina normal, esté en mi casa o en otro país. Es ir a entrenar liberado y dejar que las cosas fluyan.” Un enfoque maduro, especialmente para un jugador tan joven. El sueño de un Mundial: “Sería un orgullo enorme” Pregunta obligada: ¿qué significaría jugar un Mundial con Uruguay? “Sería un orgullo enorme. No sé hace cuántos años no clasificamos, pero después de la hazaña de la AmeriCup ya fue un honor. Si me toca defender la camiseta y clasificar a un Mundial, sin palabras. Es algo que nunca me hubiese imaginado en tan poco tiempo.” Para Martínez, la posibilidad de volver a una Copa del Mundo es un sueño tan grande como cercano. La fuerza del grupo: unión, compañerismo y esencia Volvimos a hablar del colectivo. ¿Qué tiene este grupo que lo hace especial? “La unión que se demostró en la Copa. El compañerismo, el apoyo de cada uno. Eso fue lo más importante y gracias a eso logramos lo que logramos. Por más que haya cambiado algún compañero, la esencia está. Creo que con eso podemos hacer grandes cosas.” La química es, para él, el motor de la ilusión. El momento en que le “cayó la ficha” de ser jugador de selección Martínez recordó el día en que todo se volvió real: “Me cayó cuando me llegó la primera citación. La estaba esperando, no llegaba, no llegaba… y cuando por fin se dio dije: ‘ya está’. Lo que no me había tocado en formativas me llegó en la mayor. Capaz no estoy consolidado aún, o hay gente que piensa que sí, pero me sirve de motivación para ganarme ese lugar y decir ‘soy fijo en la selección’.” Una mezcla de desahogo, alegría y ambición. ¿Qué quiere que la gente recuerde de él tras estas Eliminatorias? Su respuesta reflejó humildad: “No quiero que la gente me recuerde por algo especial. Solo cumplir las expectativas: las de la gente y las mías. Hacer una buena serie, sentirme cómodo, que me salgan las cosas. Ojalá ganarme los minutos que creo que me merezco.” Qué lo ilusiona del nuevo ciclo mundialista Para cerrar, le pedimos que describiera qué es lo que más lo entusiasma de esta etapa: “Es un desafío nuevo, y los desafíos nuevos siempre ilusionan. Capaz en 2027 puedo llegar a mi mejor momento. Somos un equipo joven, nos llevamos bien, son viajes entre amigos. Disfruto cada momento. Y no hay nada más lindo que jugar por cosas tan importantes para tu país.” Un proyecto que crece Así terminó una charla sincera, profunda y llena de energía positiva. Nicolás Martínez, uno de los talentos más prometedores del básquet uruguayo, vuelve a ser llamado por Gerardo Jauri para pelear por un objetivo histórico: llevar a Uruguay nuevamente a un Mundial. La ilusión está encendida. El camino empieza ante Panamá. Y Martínez, como todo el grupo, está listo para defender la celeste donde más importa: en la cancha.

Tercera (DTA)

¡Sayago campeón!

Sayago cumplió con su objetivo y lo hizo con autoridad: victoria 105-74 ante Albatros para quedarse con el ascenso y levantar la copa de la Tercera División, cerrando una temporada donde terminó mostrando su mejor versión cuando más importaba. El partido comenzó con un golpe inesperado. Albatros, más intenso y decidido, tomó la iniciativa ante un Sayago sorprendentemente menos agresivo de lo habitual. Aun así, la presencia dominante de Christopher Perry—determinante desde los primeros minutos—permitió que el norteño se mantuviera en juego. El ave se llevó el primer cuarto 24-22, dejando claro que no sería un trámite. El segundo cuarto mantuvo la misma tónica: un duelo friccionado, muy parejo y de posesiones largas. Sin embargo, cada vez que Sayago necesitó una respuesta, Perry la entregó. El extranjero fue el faro ofensivo y permitió que los dirigidos del norte consiguieran su primera ventaja clara del encuentro, marchándose al descanso 46-41. El quiebre llegó en el tercer cuarto, cuando Sayago cambió la historia por completo. Ajustó en defensa, encontró fluidez ofensiva y ejecutó con un juego colectivo de altísimo nivel. En cuestión de minutos, desmanteló el esfuerzo que Albatros había construido durante todo el primer tiempo, imponiendo un ritmo que el rival no pudo seguir. El último cuarto prácticamente sobró. Sayago fue una verdadera aplanadora en toda la segunda mitad, dejando sin respuestas ni esperanzas a Albatros, que terminó superado en todos los aspectos del juego. La diferencia se estiró, el espectáculo se encendió y la consagración comenzó a sentirse inevitable. Ambos equipos jugarán el Metro del año que viene, pero esta noche el festejo quedó del lado norteño. En un cierre demoledor, Sayago se coronó campeón y lo hizo con un sello claro: intensidad, carácter y una versión dominante en los momentos decisivos.

Liga Uruguaya

Volvió al triunfo

Peñarol sigue construyendo un camino sólido en el torneo, y esta vez lo hizo con una actuación convincente en condición de visitante. El carbonero dominó a Biguá por 86-69, sumando su séptimo triunfo y dejando una clara declaración de intenciones de cara a lo que viene. Desde el arranque, el partido tuvo dueño. En un primer cuarto eléctrico, Santiago Vescovi fue la figura excluyente: anotó 4 de 4 en triples, estuvo completamente intratable y cerró el período con una producción ofensiva prácticamente idéntica a la del Pato. Con esa ráfaga, Peñarol se fue arriba 26-15, imponiendo su ritmo y su plan de juego. Pero Biguá —en su casa— no iba a quedarse quieto. En el segundo cuarto mostró su mejor versión, defendió más duro en zona, corrió la cancha y con un parcial de 25-14, logró igualar 40-40 antes del descanso, encendiendo nuevamente el partido. La reacción local, sin embargo, duró poco. En el tercer cuarto, Peñarol volvió a mostrar jerarquía, madurez y lectura. Con un juego colectivo aceitado, una circulación de balón fluida y una defensa intensa, los aurinegros recuperaron la ventaja de dos dígitos y volvieron a tomar control del encuentro. Se fueron al último cuarto 10 arriba, manejando los tiempos y los golpes del partido. El cierre fue una exhibición de autoridad. Biguá nunca encontró respuestas, nunca dio la sensación de poder revertir el rumbo, y Peñarol lo aprovechó. Los visitantes estiraron la diferencia, llegaron a ganar por 20 puntos y terminaron de sentenciar una victoria categórica. El 86-69 final reflejó fielmente lo ocurrido en los 40 minutos. Peñarol no solo ganó: confirmó que está para cosas grandes. Biguá, en cambio, se vuelve a ir con más preguntas que respuestas en una noche donde jamás logró tomar las riendas del juego. MVP: Nicola Pomoli Fue clave en el tercer cuarto, anotando y generando, cuando el Carbonero sacó la ventaja que a la postre fue decisiva. Finalizó con 20 puntos, 6 rebotes y 7 asistencias en 26 minutos. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Peñarol 26-15, 40-40, 67-57, 86-69 Jueces: D. Ortiz, V. Dorrego, A. Labiuza

Liga Uruguaya

Playa brava

En una noche cargada de intensidad y emociones propias de la LUB, Malvín volvió a demostrar por qué es uno de los equipos más en forma del campeonato. Los dirigidos por Pablo López resistieron el empuje final de Nacional y cerraron un triunfo clave por 82-75, alcanzando así su quinto éxito consecutivo. Desde el salto inicial, el conjunto playero impuso condiciones. Con un plan de juego ejecutado al detalle, Malvín incomodó cada intento ofensivo tricolor y encontró fluidez en el costado contrario. El 24-10 del primer cuarto reflejó el dominio absoluto del local, sólido en defensa y letal en transiciones rápidas. En el segundo período, Nacional salió decidido a recortar diferencias. Pero cada intento de reacción chocó con la intensidad defensiva de Malvín, que mantuvo su estructura y no permitió quiebres. El cuarto terminó igualado 21-21, conservando la ventaja playera, que se fue al descanso arriba 45-31. El tercer cuarto no ofreció respiro. Ambos equipos elevaron la concentración, pero aun así Malvín logró sostener el control del juego y estirar su ventaja a 17 puntos, apoyado en una actuación individual que marcó la noche: Jesús Cruz, encendido, llevaba 20 puntos al cierre del período, con un impecable 3/3 en triples, convirtiéndose en el faro ofensivo del equipo. Nacional, herido en su orgullo, lanzó una embestida final en el último cuarto. El tricolor aceleró, subió líneas defensivas y forzó errores para colocarse nuevamente en partido. Pero la respuesta playera no tardó: en los últimos dos minutos, Malvín ajustó defensivamente, encontró tiros clave y aseguró una victoria vital que también significó su séptima alegría en lo que va del campeonato. El calendario no da tregua: Malvín visitará a Hebraica y Macabi, en un duelo que promete ritmo alto y exigencia máxima. Nacional, por su parte, buscará recuperarse en casa cuando reciba a Unión Atlética

Liga Uruguaya

Volvió a sonreír

Biguá se impuso como local 84-78 ante Unión Atlética en un duelo intenso y parejo hasta el final, logrando así su cuarta victoria en la presente edición de la Liga Uruguaya de Básquetbol. Tras la dura derrota sufrida frente a Malvín, el “Pato” salió decidido a recuperar terreno. Desde el salto inicial, los dirigidos por Federico Camiña sumaron energía y ritmo, dominando el primer cuarto con altos porcentajes de acierto y una defensa sólida que limitó los intentos visitantes. Thiago Rodríguez fue la figura del arranque, anotando 7 puntos en el parcial que terminó 25-15 a favor del local. En el segundo cuarto, Biguá mantuvo el control del juego. Aunque su ofensiva mostró algunos pasajes irregulares, logró contener los ataques de Unión Atlética, que se fue al descanso 10 puntos abajo en el marcador. Sin embargo, el tercer cuarto cambió el tono del partido. Los azulgranas ajustaron su defensa, corrieron la cancha y mostraron su mejor versión ofensiva, superando por nueve puntos al local en ese tramo (17-26) y dejando todo abierto para el cierre. El último cuarto fue una verdadera batalla. Ambos equipos elevaron la intensidad física, intercambiando canastas y presión defensiva en cada posesión. Pero en el momento clave, Biguá mostró carácter y experiencia para sellar la victoria ante su gente. Con este resultado, Biguá mejora su récord a 4-4 y buscará seguir escalando cuando visite a Cordón en la próxima fecha. Unión Atlética, por su parte, intentará reencontrarse con la victoria cuando reciba a Urunday Universitario. MVP: Jhery Matos Fue la gran figura del encuentro, firmando una actuación determinante con 22 puntos y 10 rebotes, siendo el motor ofensivo que sostuvo a su equipo cuando el partido se complicaba. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Biguá 25-15, 42-32, 59-58, 84-78 Jueces: V. Dorrego, G. Rodríguez, M. Correa ESTADÍSTICAS

Liga Uruguaya

Llegó la sexta

Peñarol sigue imparable en la Liga Uruguaya de Básquetbol. El equipo aurinegro volvió a ganar y estiró su invicto tras imponerse 103-89 a Aguada en el Palacio Peñarol, en un duelo que tuvo todos los condimentos de un choque entre candidatos al título. El primer cuarto fue una verdadera demostración de poder. Ambos equipos salieron a marcar territorio desde el salto inicial, en un ida y vuelta intenso donde nadie quería ceder terreno. Finalmente, fue Aguada quien se quedó con el primer parcial por un ajustado 21-20, mostrando su jerarquía colectiva y un juego ofensivo fluido. El segundo cuarto empezó con todo para el local. Andrés Ibargüen encendió la reacción con seis puntos consecutivos que levantaron al equipo y pusieron a Peñarol en marcha. Sin embargo, el conjunto aguatero no tardó en responder: un gran pasaje de Santiago Vidal, manejando los tiempos y generando desde la conducción, devolvió a Aguada al partido. De todos modos, Peñarol logró cerrar mejor el período. Con un ataque más ordenado y una defensa que ajustó cada detalle, el aurinegro se fue al descanso largo arriba 49-45, dando señales de haber encontrado el ritmo del encuentro. El tercer cuarto mantuvo la misma intensidad. Fue un “toma y deja” constante entre dos equipos que conocen bien la exigencia de jugar finales. Peñarol llegó a sacar una ventaja de siete puntos, pero Aguada, fiel a su estilo, volvió a meterse en el juego con buenos pasajes ofensivos. El marcador quedó 74-71 a favor del local antes del último cuarto. En los diez minutos finales, el equipo de Leandro García Morales impuso su jerarquía. Peñarol ajustó en defensa, aceleró en ataque y logró quebrar definitivamente el partido. Con ofensivas claras, un alto porcentaje de efectividad y una rotación que mantuvo la intensidad, el carbonero cerró el juego con autoridad. Los últimos tres minutos fueron una formalidad. El resultado ya estaba sellado. Con este resultado, Peñarol mantiene su invicto y se consolida como gran candidato al título. Su próximo compromiso será frente a Goes, en condición de visitante, mientras que Aguada buscará recuperarse cuando reciba a Welcome en la siguiente fecha. MVP: Santiago Vescovi Firmó una actuación brillante con 23 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias, mostrando todo su repertorio y dejando en claro que atraviesa un nivel superlativo. ESTADÍSTICAS Por cuartos: Peñarol 20-21, 49-45, 74-71, 103-89 Jueces: D. Ortiz, V. Dorrego, G. Paz ESTADÍSTICAS

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