Uruguay ganó una batalla ante Puerto Rico y el Mundial está cada vez más cerca
La Celeste venció 80-75 en un Antel Arena encendido, soportó la temprana expulsión de Joaquín Rodríguez y encontró en Bruno Fitipaldo, Santiago Vescovi y Gonzalo Iglesias las respuestas para conseguir uno de los triunfos más importantes de todo el proceso.
Uruguay necesitaba una respuesta y la encontró en el momento justo. Cuatro días después de caer frente a Bahamas, la selección derrotó 80-75 a Puerto Rico en el Antel Arena y consiguió un punto que puede terminar siendo decisivo en la carrera hacia el Mundial de Catar 2027.
Fue una victoria construida desde la defensa, la personalidad y la capacidad para sobrevivir a momentos muy adversos. La Celeste perdió a Joaquín Rodríguez al comienzo del tercer cuarto, vio cómo Puerto Rico llegó a colocarse nuevamente a dos puntos en el cierre y tuvo que afrontar los últimos minutos frente a un rival cargado de experiencia y talento individual.
Esta vez no se quebró.
Bruno Fitipaldo asumió el liderazgo, Santiago Vescovi atacó permanentemente el aro y Gonzalo Iglesias convirtió los tiros que más pesaban. El resultado fue una victoria que deja a Uruguay con seis triunfos y dos derrotas y con el sueño mundialista mucho más cerca.
Puerto Rico golpeó primero, pero Uruguay respondió rápido
Los boricuas encontraron ventajas durante las primeras posesiones atacando desde bloqueos directos y castigando algunos desajustes defensivos de Uruguay.
La Celeste respondió apoyándose inicialmente en Joaquín Rodríguez. El escolta participó directamente en los primeros puntos del equipo y volvió a demostrar la confianza con la que atraviesa estas Eliminatorias.
Entonces apareció Bruno Fitipaldo.
El experiente base convirtió desde afuera, empezó a manejar mejor el ritmo y le permitió a Uruguay encontrar una ofensiva más equilibrada.
Emiliano Serres también sumó un triple importante y Martín Rojas, después de algunas dificultades para ingresar por el vendaje que llevaba en una mano, aportó energía para terminar de cambiar el primer cuarto.
Uruguay ganó los primeros diez minutos 27-20.
La Celeste no necesitó correr todo el partido desde atrás. Después de un comienzo complejo, tomó el control rápidamente y obligó a Puerto Rico a perseguir el marcador.
La defensa empezó a marcar el camino
El segundo cuarto mostró una versión mucho más cercana a la que Uruguay necesitaba para competir contra un plantel de la jerarquía de Puerto Rico.
Luciano Parodi elevó la intensidad, Nicola Pomoli agregó verticalidad y las ayudas defensivas empezaron a funcionar mejor cuando los boricuas buscaban romper la primera línea.
Puerto Rico, un equipo acostumbrado a generar buena parte de su ofensiva desde el triple, tardó en encontrar volumen exterior.
Del otro lado, Rodríguez continuó anotando y Uruguay llegó a sacar una máxima de 12 puntos.
José Alvarado comenzó a crecer sobre el final y Ethan Thompson convirtió un triple importante para reducir la diferencia antes del entretiempo.
La Celeste se fue al vestuario 43-37 arriba.
La evolución del marcador
El golpe inesperado: afuera Joaquín Rodríguez
El comienzo del tercer cuarto pudo haber cambiado completamente el partido.
Joaquín Rodríguez, que había llegado al descanso con 17 puntos, recibió una segunda falta técnica tras una acción interpretada como simulación y quedó automáticamente descalificado.
Era una baja enorme.
Uruguay perdía al jugador que venía de convertir 30 frente a Bahamas y que había sido nuevamente su principal referencia ofensiva durante el primer tiempo.
Para peor, Alfonso Plummer convirtió un triple y Puerto Rico llegó a igualar el partido.
La noche parecía empezar a inclinarse emocionalmente hacia el visitante.
Pero Uruguay respondió.
Vescovi tomó la bandera
Con Rodríguez afuera, Santiago Vescovi asumió una responsabilidad todavía mayor.
El base atacó permanentemente la primera línea defensiva, consiguió llegar a la pintura, provocó faltas y generó espacios para sus compañeros.
Gonzalo Iglesias respondió con un triple inmediato cuando Puerto Rico amenazaba con tomar el control y Fitipaldo agregó otra bomba fundamental.
Uruguay consiguió recuperar la ventaja y, en lugar de desmoronarse por la ausencia de Rodríguez, terminó el tercer período nueve puntos arriba: 64-55.
Fue posiblemente el momento que mejor explicó el triunfo.
La Celeste perdió a una de sus figuras y respondió jugando todavía más como equipo.
Las claves de Uruguay
La defensa
Después de recibir 103 puntos ante Bahamas, Uruguay produjo un cambio enorme. Puerto Rico terminó con 75 y tuvo dificultades para encontrar continuidad durante buena parte del partido.
Fitipaldo
El base terminó con 20 puntos y seis asistencias. Anotó cuando Uruguay necesitaba aire y manejó con experiencia los momentos más delicados.
Responder a la adversidad
La expulsión de Rodríguez pudo quebrar al equipo. Ocurrió lo contrario: Vescovi, Fitipaldo e Iglesias asumieron mayores responsabilidades.
Puerto Rico volvió y el Antel Arena empezó a sufrir
Nada estaba terminado.
Puerto Rico elevó la agresividad durante el último cuarto y empezó a encontrar puntos atacando directamente la pintura.
George Conditt quedó eliminado después de recibir su quinta falta en una secuencia caliente, pero los boricuas siguieron insistiendo.
Uruguay entró en uno de sus pocos momentos de estancamiento ofensivo y la diferencia empezó a desaparecer.
Ethan Thompson convirtió desde el dribbling y Puerto Rico llegó a colocarse solamente dos puntos abajo.
El partido que Uruguay había controlado durante buena parte de la noche se redujo nuevamente a dos o tres posesiones.
Y apareció Gonzalo Iglesias
En los partidos importantes siempre aparece un lanzamiento que termina quedando asociado al resultado.
Esta vez tuvo la firma de Gonzalo Iglesias.
El interno ya había convertido un triple fundamental después de la expulsión de Rodríguez y volvió a aparecer cuando Puerto Rico estaba completamente encima.
Después de una gran circulación colectiva, Uruguay encontró a Iglesias abierto detrás de los 6.75.
La pelota entró.
La diferencia volvió a cinco cuando restaban aproximadamente 20 segundos y el Antel Arena explotó.
Puerto Rico había quedado a una posesión. Uruguay movió la pelota con paciencia y Gonzalo Iglesias convirtió el triple que volvió a abrir cinco puntos en el tramo decisivo.
José Alvarado tuvo todavía una posibilidad de responder, pero su lanzamiento no ingresó.
Vescovi terminó de cerrar el partido desde la línea.
80-75.
Una victoria de equipo
El triunfo tiene todavía más valor porque Uruguay necesitó encontrar diferentes protagonistas durante la noche.
Rodríguez fue determinante hasta su salida. Fitipaldo terminó transformándose en el goleador. Vescovi asumió la generación en la segunda mitad. Iglesias convirtió los triples de mayor peso.
Parodi tuvo buenos minutos defensivos. Pomoli agregó energía. Rojas volvió a competir pese a los inconvenientes físicos que arrastraba.
La victoria no tuvo una sola figura.
Tuvo varias respuestas.
La defensa fue la verdadera transformación
Cuatro días antes, Bahamas había anotado 103 puntos en el Antel Arena.
La Celeste permitió 54 durante el primer tiempo y sufrió especialmente la eficacia exterior del rival.
Frente a Puerto Rico, el escenario cambió.
Uruguay terminó recibiendo 75 puntos y mostró mayor agresividad para defender los bloqueos, mejores ayudas y más capacidad para cerrar la pintura sin regalar automáticamente tiros exteriores.
También consiguió controlar mejor el ritmo.
Puerto Rico tiene jugadores capaces de convertir un encuentro en una sucesión de ataques rápidos. Uruguay consiguió durante largos pasajes obligarlo a jugar cinco contra cinco.
Ahí construyó gran parte del triunfo.
La tabla ahora se mira de otra manera
Uruguay llegó a esta ventana con una posición privilegiada y la derrota frente a Bahamas había reducido parte de ese margen.
La victoria ante Puerto Rico vuelve a ampliar la diferencia.
La Celeste queda con récord 6-2, mientras los boricuas caen a 2-6. Con solamente cuatro partidos por disputar, la distancia entre ambos pasa a ser enorme.
Uruguay además continúa muy bien ubicado respecto a Bahamas en la carrera por los tres primeros lugares del Grupo F.
Los tres mejores clasificarán directamente al Mundial, mientras el mejor cuarto entre los dos grupos también conseguirá boleto.
Según el escenario actual de las Eliminatorias, Uruguay quedó a una victoria de asegurar el objetivo mundialista en las cuatro fechas que todavía tiene por delante.
De 1986 a 2027: cada vez falta menos
Uruguay no disputa un Mundial de mayores desde España 1986.
Han pasado cuatro décadas.
Generaciones enteras de jugadores vistieron la camiseta celeste sin conseguir regresar a ese escenario.
Por eso la campaña actual empieza a adquirir un significado que excede cada resultado individual.
La victoria ante Puerto Rico fue el sexto triunfo en ocho partidos de estas Eliminatorias. Uruguay ganó en Argentina, hizo pesar varias veces el Antel Arena y llegó a la segunda ronda con una base de resultados que ahora lo coloca ante una oportunidad histórica.
Quedan cuatro partidos.
Y probablemente alcance con ganar uno.
Lo que viene
La próxima ventana comenzará el 26 de noviembre frente a Canadá en el Antel Arena.
Después llegará una seguidilla de tres partidos como visitante: Puerto Rico el 29 de noviembre, Bahamas el 26 de febrero y Canadá el 1.º de marzo.
El calendario no es sencillo.
Pero Uruguay construyó algo que al comenzar estas Eliminatorias hubiera firmado inmediatamente: depender completamente de sí mismo y disponer de cuatro oportunidades para terminar un trabajo que ya está muy avanzado.
Conclusión: Uruguay derrotó 80-75 a Puerto Rico en el Antel Arena y consiguió uno de los triunfos más importantes de las Eliminatorias rumbo al Mundial 2027. La Celeste jugó una gran noche defensiva, sobrevivió a la expulsión de Joaquín Rodríguez en el comienzo del tercer cuarto y encontró respuestas en Bruno Fitipaldo, Santiago Vescovi y un Gonzalo Iglesias decisivo desde los 6.75. Con récord 6-2 y cuatro partidos por jugar, el equipo de Gerardo Jauri quedó a las puertas de terminar con una espera mundialista que comenzó en 1986.




