El tricolor venció 109-89 en el Estadio Aguatero, respondió al golpe inicial del rojiverde y dejó la semifinal 1-1 con una actuación dominante en el segundo tiempo.
Nacional necesitaba una respuesta y la encontró en el lugar más exigente: de visitante, ante un Aguada que venía de robarle la localía y con la chance de ponerse 2-0. El equipo de Álvaro Ponce cambió la cara, elevó el tono defensivo y terminó ganando con autoridad para empatar la serie semifinal.
El 109-89 fue mucho más que una victoria. Fue una reacción de carácter. Nacional recuperó ritmo, corrió mejor la cancha, dominó la pintura en momentos decisivos y encontró producción repartida. Después de un primer tiempo donde Aguada sostuvo la ventaja a puro triple, el tricolor ajustó, endureció atrás y quebró el partido con un tercer cuarto determinante.
Un primer tiempo de Aguada, un segundo tiempo de Nacional
Aguada comenzó mejor desde el perímetro. El rojiverde encontró soluciones en varias manos, especialmente con Joaquín Rodríguez, Jordan Williams y Santiago Vidal, y logró sostenerse arriba durante buena parte de los primeros 20 minutos. El local se fue al descanso largo 57-52, apoyado en una altísima efectividad exterior.
Nacional, sin embargo, ya mostraba señales diferentes al Juego 1. Corrió más, tuvo más presencia en el rebote ofensivo y encontró a Connor Zinaich y James Feldeine como principales referencias. La diferencia estaba en que Aguada seguía castigando de tres cada vez que el tricolor amenazaba con pasar al frente.
Nacional no quedó atrapado en el ataque estacionado. Esta vez consiguió puntos de corrida, atacó mejor la pintura y tuvo mayor agresividad para ir al rebote ofensivo.
El quiebre: un tercer cuarto demoledor
El partido cambió por completo después del descanso. Nacional ajustó la defensa, Aguada perdió claridad y los porcentajes rojiverdes bajaron de forma pronunciada. A partir de ahí, el tricolor encontró su mejor versión: defensa activa, salidas rápidas, juego interior y tiros grandes en momentos clave.
El parcial de 32-14 en el tercer cuarto fue el punto de inflexión. Connor Zinaich sostuvo al equipo cerca del aro, James Feldeine apareció con triples importantes y Bernardo Barrera sumó bombazos claves para abrir una renta que Aguada ya no pudo recortar.
Parciales por cuarto
La lectura táctica: Nacional ganó desde la defensa y la pintura
1. Ajuste defensivo
Después de un primer tiempo donde Aguada lastimó desde los 6.75, Nacional corrigió ayudas, llegó mejor a las rotaciones y le bajó el ritmo al ataque rojiverde.
2. Dominio interior
Zinaich fue determinante. Su presencia en la pintura le dio al tricolor puntos, rebotes y una referencia clara para construir ofensivamente.
3. Parodi manejó los tiempos
En el cierre, Luciano Parodi ordenó, asistió y eligió cuándo acelerar. Nacional jugó con ventaja y no permitió que Aguada volviera al partido.
Zinaich, el faro de la reacción
Connor Zinaich fue la figura del partido. Terminó con 23 puntos y 15 rebotes, pero su impacto fue más grande que la planilla. Le dio a Nacional una referencia interior constante, castigó cuando recibió cerca del aro y fue clave para equilibrar una serie donde el rebote y la presencia física son determinantes.
Su actuación también permitió que el resto jugara mejor. Feldeine tuvo más espacios, Parodi encontró mejores líneas de pase y Oglivie pudo sumar desde la actividad cerca del aro. Nacional necesitaba peso interior y lo tuvo en su máxima expresión.
Los destacados
Las claves de la victoria tricolor
El tercer cuarto
Nacional ganó ese tramo 32-14 y transformó un partido adverso en una victoria controlada.
La defensa al perímetro
Aguada fue muy certero en el primer tiempo, pero Nacional ajustó y le quitó fluidez en el complemento.
Producción repartida
Zinaich, Feldeine, Parodi, Barrera y Oglivie terminaron todos en doble dígito.
Qué significa para la serie
La victoria cambia el escenario. Aguada había dado un golpe fuerte al ganar el primer punto como visitante, pero Nacional respondió de la misma manera: ganó en la cancha del rojiverde, recuperó la localía y dejó la serie igualada 1-1.
Para el tricolor, el triunfo confirma que puede elevar el ritmo y dominar desde la defensa cuando logra cerrar mejor su tablero y correr la cancha. Para Aguada, el desafío será recuperar la estabilidad ofensiva, no depender tanto del tiro exterior y encontrar respuestas cuando el rival le cambia la intensidad defensiva.
El tercer partido será el próximo lunes en el Polideportivo del Gran Parque Central, en un cruce que puede ser bisagra. Nacional llega con envión y la posibilidad de pasar al frente; Aguada deberá responder tras un segundo tiempo donde perdió el control del juego.
Conclusión: Nacional recuperó su identidad en el momento justo. Defendió mejor, corrió más, dominó la pintura y tuvo una noche colectiva de alto nivel. El 109-89 iguala la serie, pero también deja una señal: el campeón reaccionó y la semifinal vuelve a empezar.



