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junio 23, 2026

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Peñarol venció a Aguada y se consagró campeón de la Liga Uruguaya

Liga Uruguaya · Finales · Juego 6 Peñarol desató todo su básquet, venció a Aguada y se consagró campeón El aurinegro ganó 107-92 en el Antel Arena, cerró la serie 4-2 y conquistó por primera vez la Liga Uruguaya. Skyler Hogan fue la figura de una noche histórica. 107 Peñarol 92 Aguada 4-2 Serie final 28 Puntos de Hogan Peñarol volvió a la cima del básquetbol uruguayo. El aurinegro derrotó 107-92 a Aguada en el sexto partido de las finales, ganó la serie 4-2 y conquistó la primera Liga Uruguaya de su historia. El equipo de Leandro García Morales eligió la noche más importante para mostrar una de sus mejores versiones de la temporada. Jugó con ritmo, castigó desde el perímetro, dominó varios pasajes desde el rebote ofensivo y respondió con autoridad cuando Aguada amenazó con cambiar el desarrollo. Después de 44 años, Peñarol volvió a celebrar un título en la máxima categoría del básquetbol nacional. El último había sido el Federal de 1982. Esta consagración representa su séptimo campeonato local y el primero desde la creación de la Liga Uruguaya. Un comienzo con ritmo de campeón Peñarol entró al partido con la determinación de un equipo que no quería dejar pasar su primera oportunidad de cerrar la serie. Presionó, corrió la cancha y encontró rápidamente buenos porcentajes desde el exterior. El aurinegro abrió un parcial de 18-9 durante los primeros minutos y obligó a Aguada a solicitar tiempo muerto. La velocidad de Skyler Hogan, la actividad de los internos y los puntos generados a partir de pérdidas empezaron a marcar la diferencia. Aguada intentaba cargar el juego cerca del aro con Luis Santos, pero encontraba dificultades para contener el ritmo rival. Cada pérdida o rebote concedido se transformaba en una oportunidad para un Peñarol vertical. El primer cuarto terminó 31-21. El aurinegro había instalado el partido que quería: muchas posesiones, cancha abierta y varios jugadores involucrados en la ofensiva. La primera clavePeñarol no esperó que el partido llegara a sus manos. Lo atacó desde el salto inicial, impuso intensidad y obligó a Aguada a perseguir el marcador. Aguada reaccionó y llevó la final al límite El rojiverde mostró carácter durante el segundo cuarto. Ajustó su defensa, alternó con una zona y consiguió bajar momentáneamente el ritmo del campeón. Luis Santos empezó a tener mayor protagonismo cerca del aro, Donald Sims encontró una conversión importante en transición y Aguada aprovechó algunos pasajes de menor precisión de Peñarol. La diferencia llegó a ser de 15 puntos, pero el equipo de Leandro Taboada fue descontando hasta quedar a una sola unidad. Un triple de Sims terminó de encender la reacción y el primer tiempo concluyó 54-53 para el aurinegro. Después del comienzo dominante, Peñarol llegaba al descanso con el partido completamente abierto. Aguada había sobrevivido al primer golpe y parecía recuperar el control emocional de la noche. Aguada consiguió volver desde una diferencia importante, pero Peñarol respondió como un campeón cuando la presión alcanzó su punto más alto. El tercer cuarto que definió el campeonato Peñarol regresó del descanso con una respuesta contundente. El aurinegro abrió el segundo tiempo con un parcial de 9-0, recuperó rápidamente la ventaja de dos dígitos y volvió a llevar el partido a su ritmo. La defensa permitió correr y el rebote ofensivo generó nuevas oportunidades. Aguada intentó mantener el contacto mediante los triples de Federico Pereiras y la presencia de Santos, pero no logró contener la eficiencia carbonera. Joaquín Rodríguez aportó conducción y velocidad desde el banco. Santiago Vescovi manejó los tiempos, Hogan atacó cada espacio disponible y Gabriel Jaú volvió a ser importante cerca de ambos tableros. El triple de Hogan en transición llevó la diferencia a 17 puntos y cerró el tercer cuarto con marcador 86-69. El título estaba cada vez más cerca y Aguada empezaba a quedarse sin respuestas. El quiebrePeñarol ganó el tercer cuarto 32-16. Después de llegar al descanso apenas un punto arriba, construyó en diez minutos la diferencia que terminó definiendo la final. Parciales del partido 1C Peñarol 31 – Aguada 21 Inicio aurinegro 2C Aguada 32 – Peñarol 23 Reacción rojiverde 3C Peñarol 32 – Aguada 16 Quiebre del campeón 4C Aguada 23 – Peñarol 21 Ventaja administrada Final Peñarol 107 – Aguada 92 Campeón Las claves del triunfo aurinegro 1. Ritmo y transición Peñarol castigó las pérdidas y los malos balances de Aguada. Cada recuperación se convirtió en una oportunidad para correr antes de que la defensa pudiera acomodarse. 2. Tiro exterior El aurinegro abrió la cancha y castigó las ayudas sobre la pintura. Los triples fueron fundamentales para construir las diferencias del primero y tercer cuarto. 3. Rebote ofensivo Los puntos de segunda oportunidad evitaron que Aguada pudiera cerrar varias buenas defensas y alimentaron la confianza del campeón. Skyler Hogan fue el jugador de la final Hogan volvió a aparecer en el partido más importante. El estadounidense terminó con 28 puntos y convirtió tres de sus cinco intentos desde el perímetro. Su producción no fue solamente numérica. Atacó en transición, castigó los cambios defensivos y convirtió lanzamientos que frenaron cada intento de reacción aguatera. Había sido una de las grandes figuras del primer partido y volvió a asumir el protagonismo en el encuentro que definió el campeonato. Su regularidad durante la serie lo convirtió en el jugador más destacado de las finales. Hogan abrió la serie como figura y la cerró de la misma manera: anotando, corriendo y castigando cada espacio que encontró. Vescovi, el conductor de la temporada Santiago Vescovi terminó la sexta final con 13 puntos y siete asistencias. Más allá de los números, volvió a ser el jugador encargado de ordenar el funcionamiento y administrar los momentos del partido. Su regreso durante las finales había sido una de las grandes noticias de la serie. Después de sufrir una fractura de pómulo, volvió con máscara protectora y logró ser parte de los últimos tres triunfos del equipo. En la noche de la consagración, Vescovi combinó conducción con amenaza exterior. Compartió la generación con Joaquín