En la noche del martes, se enfrentaron en la Av. Legrand, Biguá y Malvín. En un partido que tuvo de todo, el locatario logró imponerse al actual bicampeón (93-85) y quedarse con un puntazo.
Por Lara Burguer
El partido comenzó parejo, con la dupla Vidal-Santos en su clásica jugada directa, y con buenos porcentajes del tiro exterior de Goodwin y Hamilton el local respondió. A los pocos minutos, el reloj de 24 parecía no querer andar, eso frenó el juego por varios minutos, con incertidumbre en las tribunas de si el trámite continuaba o se cerraba temprano la noche, el reloj revivió, y la naranja volvió a ir al aire. Con la conducción y lectura de Capalbo por un lado, y la de Vidal por el otro, siempre encontraban la mira justa para llegar a los puntos fáciles, sea abajo del aro o de tercera distancia a pie firme. A pesar del buen ingreso de Rojas desde el banco, y una muy buena presión defensiva -y alguna que otra bombita de Loriente- Aska se abrió el aro y el tridente extranjero de los dirigidos por Camiña, lastimaron desde dónde quisieron. El primer chico finalizó 34-30 a favor del local.
La buena lectura de Camiña y sus jugadores en este cuarto fue crucial, desde los cambios de marca, las caídas verticales y los pases a -los iluminados- Aska y Hamilton, siguieron lastimando y cargando con las ofensivas al hombro. Si bien Biguá tuvo destellos, jugó lejos de lo que estamos acostumbrados, casi que con Santos como única salvación ofensiva, yéndose al descanso largo abajo por 3 (55-52).
El segundo tiempo comenzó caldeado, quejas por ambos lados, y un Biguá que aprovechaba las distracciones de su adversario, con un Sims que poco había tenido en el primer tiempo, el conjunto visitante se impuso y pasó al frente en el marcador. Camiña frenó a tiempo el juego y corrigió lo que había que corregir, Capalbo leyó bien el juego y le puso un ritmo elevado a sus ofensivas, dónde la defensa de Biguá por momentos se mezclaba en los cambios de marca, dejando la puerta de atrás abierta, y un Hamilton con muchas ganas de entrar para el último cuarto irse arriba 74-72.
El epílogo siguió mostrando un Malvín cómodo desde la ofensiva, pero con un trabajo defensivo de primera línea impresionante, en este caso de Silvarrey. Biguá, para ser sorpresa, no encontró soluciones en el banco, generando un gran desgaste físico en las corridas de cancha de Capalbo. Apareció Souberbielle y la diferencia se agrandó, haciendo pesar la localía y Biguá se estancó. Al momento de la expulsión de Sims, el tanteador iba 93-83 a favor de Malvín a falta de dos minutos, el partido se frenó, con otra expulsión, por esta parte de Rojas y Biguá dejó que el malhumor y la poca fluidez termina de sentenciar un partido con un playero fuerte y bien parado. El punto quedó en Malvín por cifras de 93-85 (8).
MVP: Daniel Hamilton
El extranjero provisorio -o no- de Malvín volvió a demostrar su talento en su segunda aparición en nuestro certamen. En la noche de hoy fue dios y figura, con un juego versátil y una buena presión defensiva, se quedó rozando el doble-doble con 28 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias en 35 minutos de juego. ¡Bienvenido a Uruguay, Daniel!
ESTADÍSTICAS
Por cuartos: Malvín 34-30, 55-52, 74-72, 93-85
Jueces: A. Bartel, V. Dorrego, D. Borio



