El Club Nacional de Fútbol amenaza con armar un equipo con pretensiones de lograr el ascenso a la Liga Uruguaya de Básquetbol. Figuras y reconocidos hinchas como Diego Losada y Gonzalo Caneiro analizan la posibilidad de formar parte del equipo.
Esto sirve de pretexto para recordar al mejor jugador de la historia del conjunto tricolor.
Estamos hablando de Alberto "Trucha" Feuerstein, un hombre cuya dimensión fue tal que, en el año 1949, fue designado abanderado en la celebración del cincuentenario del equipo de el Parque Central.
Sus comienzos
Nacido el 30 de octubre de 1928, Feuerstein comenzó a jugar en las formativas de Nacional a la edad de 15 años. Su baja estatura (apenas 1.71 m) no le desanimó y pronto comenzaron los reconocimientos.
Don Héctor López Reboledo le convocó en el año 1944 para jugar en la Selección de Segunda de Ascenso que disputó un Sudamericano de la Categoría en Buenos Aires.
Ya en 1947, Feurstein se convirtió en el goleador de 2º de Ascenso. Fue ese mismo año que participó en un hecho histórico. En un encuentro jugador entre Montevideo y Nacional ambos equipos terminaron la primera parte empatados en 24 puntos. Lo curioso fue que el Trucha anotó los 24 puntos de los tricolores.
La esperanza tricolor
Endemoniado en el pique, penetraba en tierra de gigantes pese a su corta estatura y se las ingeniaba para anotar. A distancia era muy efectivo, pero llamaba la atención con su particular estilo para lanzar.
En momentos que Peñarol se presentaba como un equipo sólido en básquetbol la hinchada tricolor vio en Feuerstein la gran oportunidad de contar con un jugador de clase que pudiera hacerle sombra al tradicional rival.
Fue así que una multitud comenzó a seguir al bolso en el Federal de 2º de Ascenso de 1948. Eran tiempos de canchas abiertas, de piso de tosca (donde la pelota picaba para cualquier lado) y líneas marcadas con ladrillo. Eran tiempos en los que los 24 segundos no existían y en los que si un equipo sacaba más de diez puntos el encuentro estaba casi cerrado.
Nacional ascendió a Primera División y el "Trucha" siguió mostrando su clase entre los mejores jugadores de nuestro país.
La celeste le quedó en el debe
Curiosamente la selección siempre fue su asignatura pendiente. Estuvo preseleccionado en el Sudamericano de 1949 pero fue el último corte del plantel. Un año más tarde y tras practicar durante un mes Feurstein estaba entre los doce que se presentarían en el Mundial de Argentina 1950. Uruguay tenía nivel como para estar por encima de la Argentina, futura campeona del Mundo. Sin embargo, el General Perón prohibió la cobertura de la prensa uruguaya y los jugadores se solidarizaron con los periodistas no participando en el torneo.
Algunas hazañas
Igualmente la leyenda del "Trucha" siguió creciendo a nivel local. En el año 1952 Nacional lo prestó al club Mundial (hoy Olivol Mundial) para realizar una gira por Chile. Mundial es el club que más veces ha salido del país, con más de 300 partidos disputados en el exterior.
En tierras trasandinas, Feurstein maravilló a la prensa que definió sus jugadas como "nunca vistas".
Feuerstein tenía esas cosas, como esa vez que jugando amistoso en Argentina ante Palermo notó 52 de los 54 puntos de Nacional esa noche o cuando en oportunidad de inaugurarse el Palacio Peñarol, le aguó la fiesta al tradicional rival, siendo clave para que Nacional ganara 88 a 81.
Tras culminar la temporada 59, el "Trucha" decidió retirarse. En total fueron 16 las temporadas en las que Feuerstein defendió a Nacional. En tiempos en que Walter Gómez o Atilio García maravillaban en fútbol, el sólo llenaba la tribuna Olímpica para ver a Nacional en Básquetbol.
Siguió ligado al básquetbol
Tras el retiro, dirigió un año a Nacional en Segunda de Ascenso. Fue en la década del sesenta pero no le gustó el rol y decidió abandonar.
A comienzos de los ochenta Don Dante Iocco le convenció de hacerse cargo de la Comisión de Basquetbol del Club Nacional de Football. Armó un gran equipo con jugadores como Julio Monterroso, "Peje" Larrosa, "Pancho" Irrazabal, Fernando De León o el panameño "Tito" Malcom. Bajo su conducción Nacional salió Campeón invicto de las Liguillas de 1982 y 1983. En 1984 Feurstein decidió abandonar porque el club tenía dificultades económicas para pagar los sueldos de los jugadores.
Y fue así que el "Trucha" se dedicó a su familia, a sus hijos y sus nietos, aunque siguió viendo básquetbol añorando que su Nacional volviera a los primeros planos.
Al cumplir 80 años, la Cultura Nacional se acordó de él y le realizó un merecido homenaje. No era para menos, Alberto "Trucha" Feuerstein, siempre será recordado como el goleador del Parque, el hombre que a fuerza de goles dejó su marca en hinchas y rivales.