Eduardo "Lalo" Fernández marcó época en el periodismo deportivo. Primero como relator y luego como comentarista, Lalo paseo su estampa por diversos canales (4, 5 y 10) y radios (Sport, Sodre, Ariel, Nuevo Tiempo y Carve).
El hasta hace unos días comentarista de Radio Carve falleció a la edad de 76 años víctima de un accidente cardiovascular.
Especialista en fútbol, "Lalo" pretendía observar en Sudáfrica su doceavo Campeonato del Mundo. Sin embargo, Lalo no jugó al fútbol en su juventud sino al básquetbol y lo hizo con muy buen suceso defendiendo con gallardía la camiseta de Tabaré.
Lalo era un base aguerrido de buen control de pelota y sobretodo muy importante en defensa. La organización del juego y la marca a la estrella rival eran sus puntos más fuerte incluso por encima que el goleo que pudiera realizar.
Comenzó a jugar en Tabaré en el año 1950, justo un año después que se inaugurará la cancha de la calle Brito del Pino. Permaneció durante 10 temporadas en el conjunto gris compartiendo plantel con grandes figuras tales como Leon Svirski (a posterior presidente del club), Washington Poyet o Jorge Otero.
Tabaré, que en 1947 conquistó el ascenso, venía creciendo como institución, y había llegado a Primera División con la meta de quedarse. En ese momento no se ganaba dinero con el básquetbol, pero si se podía lograr un buen empleo. Lalo pudo acceder a un empleo en el Banco Comercial cuando el Campeonato de Básquetbol Bancario tenía tanto o más nivel que el propio Federal.
El equipo fue de a poco y con el paso de los años convirtiéndose en protagonista. Claro, no era fácil aspirar a un título. Eran épocas en las que el Stockolmo de Adesio Lombardo, el Goes de Waldemar Rial y el Welcome de Oscar Moglia dominaban la competición.
Precisamente Fernández era un experto en marcar al gran Oscar. Lalo, que ya por ese entonces destacaba por analizar a los rivales, había descubierto que si lograba que Moglia fuera hacia su derecha eran menos los puntos que podía anotar. Claro, la máxima estrella de básquetbol uruguayo igualmente se las ingeniaba para asistir a sus compañeros.
La llegada de Washington Poyet potenció aún más al equipo gris. Sin embargo el tan ansiado título aun no llegaba.
Hubo que esperar a 1960. Ese año, Dante Méndez se hizo cargo del equipo. El nuevo entrenador planifico unas cuatro o cinco jugadas (ahora serían sistemas) que eran imposibles de descifrar por los rivales (al menos los primeros años). Siempre ofrecía opciones de tiro a sus jugadores. Ese fue el gran secreto del Tabaré Campeón.
Lalo Fernández, Walter Márquez, Otero, Julio Gómez, Washington Poyet, León Svirsky, Piñeiro, Asuaga, Humber Blanco, Medina, Cosentino, Monzani y Augusto Machado. Ese era el plantel campeón. Pero cuidado, era otro básquetbol el que se jugaba en esta época.
A modo de ejemplo vale decir que la rotación se componía tan sólo de seis jugadores: Poyet, Márquez, Gómez, Piñeiro, Lalo Fernández y Otero. Los titulares jugaban un promedio de 35 minutos por juego e incluso si salían se molestaban y mucho con el entrenador. Este fue el equipo que ganó todos los torneos de la temporada: Invierno, Preparación y Federal. Además realizó una gira por Argentina y Brasil venciendo a los campeones de ambos países.
Al terminar el año y tras diez temporadas con la camiseta del "Indio", Lalo Fernández se retiró. Tenía tan sólo 27 años y aún podía jugar a buen nivel. Sin embargo, Fernández consideró que ya había cumplido su objetivo en el deporte de la naranja.
Hacía un año que estaba practicando para relator, relatando partidos en la cabina auxiliar de la Sport sin salir al aire.
Lo curioso del caso es que tras el retiro, López Baroffio, Director de Radio Sport, le insistió para que se hiciese cargo de las transmisiones de básquetbol. Sin embargo, Lalo se mantuvo firme en su idea de no volverse a vincular con el baloncesto. Apostó por el fútbol y sin dudas no se equivocó.
Padre de cuatro hijos, el hombre que le puso el apodo de "Toto" a Da Silveira, nunca pudo recuperarse de la muerte de su esposa Susana.
Además de su conocida labor periodística destacó en otros ámbitos como el de la publicidad, sin embargo, al igual que el básquetbol y en el relato un buen día creyó que su etapa estaba terminada y se retiró.
Hace tan sólo unos días, el comentarista que ponía los puntos sobre las íes, decidió que era el momento de partir y pese a que a todos nos tomó por sorpresa, nadie duda que dejó su marca.