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- LA MARCA
- ALBERTO SONSOL: El sueño de Alberto
- Por Sergio Palay

 

Corría el año 1977 y Atenas y Aguada jugaban uno de esos encuentros en los que pasión y la efervescencia desbordaban el estadio. La cancha de la calle Cebollati estaba repleta de bote a bote. Desde la cantina, Manolo Gadea, Gabriel Layerla y otras destacadas figuras atenienses observaban el desarrollo del encuentro.

Aguada, gracias a los reiterados goles del "Fefo" Ruiz, había sacado ventajas. Pero Atenas, al influjo de su gente y la buena actuación del "Chino" Belén, los hermanos Alonso y el Nacho Serrán, había remontado el juego.

Los cánticos y provocaciones eran cada vez mayores. Al entrar en los últimos 10 segundos, Atenas ganaba por un punto. Fefo tomó el balón y cuando se disponía a lanzar fue cortado con falta. Era la quinta del "Nacho" Serrán.

El entrenador. el glorioso Oscar Moglia, tenía que tomar una difícil decisión. Tan sólo le quedaban dos jugadores en la banca. Uno de ellos era el por ese entonces jovensísimo Walter "Papa" Pagani y el otro era la eterna promesa Alberto "Chocolate Blanco" Sonsol.

Alberto era un producto genuino del barrio. Pese a que su pálida piel contrastaba con la de sus morenos amigos, Alberto, gracias a su garganta privilegiada, había sabido ganarse un lugar entre los pregoneros del Barrio Sur y Palermo. El "Pa Pa Pa triple" ya recorría por esos entonces el barrio vendiendo los helados Smack.

Moglia, pensó, miro los rostros de sus jugadores y se inclinó por Alberto, a quién los colores ya le habían subido a la cara.
Antes de entrar, el ayudante técnico, le susurró algo al oído. El joven, no era otro que Víctor Hugo Berardi, quien hacía sus primeras armas como asistente en el conjunto de las alas negras.

Como era de esperarse Fefo convirtió los dos libres. Moglia pidió tiempo y planificó la última carga para que Belén hiciese una jugada de cancha a cancha y terminará tirando una bandeja.

Belén recibió y sacándose un hombre de encima, emprendió alocada carrera por calle central con destino al cesto. Pero poco después de pasar la mitad de la cancha sucedió lo impensado. La jugada se ensució y el balón picó en el pie del Chino derivando hacia un costado, justo donde se encontraba Alberto Sonsol.

El pelirrojo jugador, tomó el balón entre sus manos y quedó como paralizado.  A sus espaldas todas las voces se conjuntaban en un grito ... "Tirá !!!!".

Alberto se aprontó a lanzar la "pizza" pero fue en esos momentos que la enorme figura del Dr. Mario Viola se abalanzó intentando tapar el disparo. Y entonces todo sucedió muy rápido. Algunos dicen que Sonsol le hizo un amague a Viola. Otros indican que el pie de Alberto tropezó con un parquet mal colocado (de esos que abundaban en esa cancha) y de esta forma perdió estabilidad. Lo que si es claro es que Viola fauleó a Sonsol. A falta de un segundo y con Aguada ganando por uno, Alberto iba a la línea fácil.
Mientras "Sonsolito" iba a la línea los hinchas de Atenas sintieron una sensación similar a la que tuvimos todos cuando vimos que Álvaro Gutierrez iba a patear el penal en la final del 95.

La tribuna aguatera ya festejaba por adelantado la victoria. Los cánticos irritaron a los atenienses e incluso voló un bombo de la cantina el cual impacto en uno de los aguateros. Más tarde se sabría que el lesionado no era otro que Sergio Gorzy, quién por ese entonces concurría a ver a Aguada con su amigo el Dr. Etchandy. Desde ese día nacería la tan conocida relación entre Gorzy y el bombo.

Sonsol picó varias veces el balón, miro fijamente el aro y se concentró. De sus manos partió la bola. "Larga !!!" gritaron todos, pero sin embargo la pelota rebotó en la tabla e ingresó como muerta de risa.

Todo cambió en ese entonces.  Casi todos los aguateros quedaron en silencio. Y digo casi pues Gorzy gritó el gol ya que por ese entonces era común verle cambiar de cuadro.
Los atenienses sonreían incrédulos.

Sonsol tomó la bola y tras picar en un par de ocasiones lanzó. La pelota comenzó a dar vueltas en el aro, cual bolita da vueltas en una ruleta. Y de repente se frenó. Hizo un guiño a la parcialidad ateniense y cayó como muerta de risa en el aro.
Aguada protestó una supuesta movida de tablero desde la cantina. Pero era tarde. Los jueces partieron raudos hacia los vestuarios y la algarabía fue total.

Sonsol, fue llevado en andas y esa noche pasó por todas las radios. El Atenas, el viejo Atenas, volvía a concretar otra hazaña.
Las lonjas sonaron como nunca en el viejo Palermo donde el tinto, el clarete y la cerveza corrió en abundancia.

Al día siguiente, en la práctica y mientras trotaba, Sonsol volvió a tropezar con una tablita de parquet mal colocada (de esas que abundaban en ese entonces) y sufrió una rebelde lesión que le radió de las canchas.
 
Sin embargo, Alberto se llevó el recuerdo de aquella noche mágica. Todo Atenas lloró la pérdida de su incipiente estrella e incluso se le hizo un homenaje entregándole una medalla.

Como estamos en Uruguay, algunos dirán que esta historia nunca pasó, que es mentira. Sin embargo, la foto nos muestra, que de verdad Alberto dejo su MARCA en el conjunto ateniense.