Con el básquetbol parado por la inexplicable muerte de dos jóvenes resulta difícil realizar una columna de este tipo.
Obviamente la primera reflexión es de tristeza, tristeza porque el básquetbol, ese deporte que tanto queremos, sea noticia por hechos como estos. Bronca, porque se hable de básquetbol ahora y no por el ejemplo cuando Biguá el año pasado fue campeón sudamericano.
Es por eso que atacando el problema, presentamos los cinco jugadores fundamentales en la lucha contra la violencia.
Las Autoridades
Las autoridades deben primero que nada ser humildes y asumir el problema. No podemos escuchar que un Jerarca defina un operativo como exitoso pese a que se han dado dos muertos. Es totalmente impresentable.
No podemos escuchar que ahora las soluciones son aplicar medidas similares a las que existen en el fútbol. En el fútbol el problema es igual o peor. Decir eso es lo mismo que decir no tengo ideas.
Mientras se evadan responsabilidades o mientras otros se froten las manos intentando sacar réditos políticos, la cosa no va a caminar.
En año electoral sería bueno que de una vez todos los partidos se pusiesen de acuerdo en que hacer con la violencia. Que se tomen medidas ejemplarizantes de una vez y que todos los partido se encolumne detrás de ellas.
La Policía
La realidad es sencilla. Al policía no le gusta ir como servicio 222 al deporte. Lo utiliza como último recurso. Sabe que es mucho más sencillo ir a cuidar un apartamento o realizar algún otro servicio similar. En tal sentido, si a eso le sumamos el hecho de que tiene orden casi de no actuar y que además si actúa ante las cámaras puede como se dice en la jerga "jugarse la cárcel" por un exceso, es lógico que el agente no quiera concurrir a estos espectáculos.
Cómo se arregla esto, sencillo. Se crea una unidad especial para brindar servicios a espectáculos deportivos y otros eventos. Correctamente capacitados, mejor remunerados y con potestades para actuar en caso de que sea conveniente. Capazque alguno nos dicen que no hay dinero, pero ese argumento cae por su peso cuando se baraja la posibilidad de contratar a empresas de seguridad privadas.
Los Clubes
El ambiente del básquetbol es muy chiquito. Cada club sabe quienes son sus hinchas más violentos. El problema es que los que muchas veces ocasionan incidentes otras veces son útiles para ir a jugar a "canchas complicadas".
La solución es impedirle rotundamente la entrada al club. No basta con entregar una lista, la erradicación debe ser total.
Es preferible que vengan 100 personas menos pues de esta forma le permitiremos a los "normales" ir a una cancha.
La Sociedad
No podemos escuchar gente que nos diga que este es un tema de educación o un tema de oportunidades. De ninguna manera. Estas personas que van a la cancha armados no son hinchas, son delincuentes. Son los mismos que desde hace unos años tienen en jaque a la población. Estamos errados si acusamos a la sociedad de haber creado a estos "enfermos". Ser pobre no es lo mismo que ser delincuente. Hay miles de ejemplos de personas de orígenes humildes que han sabido salir adelante sin delinquir.
La solución: Hay que tratar al delincuente como lo que es. El primer derecho humano que hay que preservar es el de la persona común que vive su vida sin molestar a nadie. Y otra cosa, la persona que empuña un arma para quitarle la vida a otro ya no importa que sea mayor o menor, es un homicida y como tal debe pagar.
Y a todos aquellos que se ponen en el lugar de los delincuentes, que se pongan primero en el lugar de los familiares de las víctimas. Si todavía mantienen su opinión, que Dios los ayude.
Yo
Yo también soy responsable, Yo que aplaudo o me río cuando alguien de la barra insulta a un árbitro.
Yo que me molesto si la policía me revisa. Yo que si veo llegar a la barra me siento más tranquilo. Yo que silbo incluso cuando se llevan a algún hincha de la cancha. Yo que les doy una moneda para la entrada o para el vino a los que están afuera. Yo que tengo miedo de denunciar algo o que directamente no le doy importancia pues total no es mi problema. Yo que he dejado que los violentos me ganen y no he hecho nada para evitarlo.
Yo, que hoy, desde LA MARCA simplemente me queda brindar mi más sentido pésame a las familias de los fallecidos y desear que su muerte no haya sido en vano.