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- LA MARCA
- OMAR "CHUMBO" ARRESTIA: Se fue un grande
- Por Sergio Palay
 

Me siento frente al teclado a escribir una de las marcas más difíciles y de las que menos placer da realizar. Quiso el destino que, el nombre de Omar Arrestia, todavía no estuviera del lado derecho de la pantalla, pese a ser considerado por casi todos como el tercer mejor jugador uruguayo de la historia.
Ídolo total en la década del 70, el "Chumbo" nació en Salto un 12 mayo de 1947. Comenzó a jugar al básquet en su ciudad natal a la edad de 13 años, siendo reclutado por el viejo Sporting a la edad de 19 años. Con esa misma edad debutó en la Selección Nacional en el año 1966. Tres años más tarde obtuvo su primer y único Campeonato Sudamericano de Selecciones. Con la celeste en el pecho participó además en las fases finales de los mundiales de 1967 y 1970 obteniendo el séptimo puesto en ambos.

Era un pívot de enorme gravitación ofensiva. Mucho gol, muy determinante, reboteaba en forma correcta pero sin duda su temple era su principal característica. Su carácter le hizo ganarse más de un enemigo, odiado por los rivales su sola presencia era condición necesaria y suficiente para que su equipo fuese candidato al título. Participó de duelos memorables con Washington Poyet (el padre de Gustavo), Herman Haller (el tío de Federico) y Walter Silvera.

Espejo de muchos, Tato López lo nombra en su libro y lo reconoce como el mejor jugador uruguayo que en sus comienzos pudo observar. La admiración era mutua pues el "Chumbo" siempre le destacó.

Luego de su paso por Sporting fichó por Hebraica. Con el conjunto macabeo logró los campeonatos federales de 1975 y 1977.

Al año siguiente pasó a Peñarol de la mano de Washington Cataldi. Reconocido hincha aurinegro el "Chumbo" ganó los federales de  1978 y 1979 en un equipo que ejerció un dominio histórico en nuestro básquet.

Una tarde de septiembre de 1982 emprendió el viaje a Salto y se retiró a la edad de 35 años cuando parecía que todavía tenía cuerda para un poco más.

Igualmente siguió relacionado al deporte en su ciudad, de vez en cuando algún periodista le ponía un micrófono y el "Chumbo" respondía frontal y polémico tal cual su estilo.

Increíblemente un hombre con su sapiencia fue muchas veces ignorado por nuestro baloncesto. Incluso se llegó a objetar que pudiese dirigir en nuestra liga por no estar habilitado.

Pese a ello sus opiniones solían ser escuchadas sobretodo en Hebraica a quien un día le recomendó fichar a un gurí de buenas condiciones que había descubierto, un tal Nicolás Mazzarino.

Ubicado cien por ciento, Arrestia sabía valorar muy bien su carrera. En uno de los últimos reportajes que le escuché explicaba que si bien a nivel local podía marcar diferencias a nivel internacional era solo un buen jugador y por eso se ubicaba un escalón por detrás de Moglia y Tato.

Con tan sólo 61 años se fue un grande. Un hombre que sin dudas dejó mucho más que una simple marca.