Cuando hablamos de los mejores extranjeros que ha pisado nuestra tierra cuesta poco llegar al nombre de Tito Malcolm. El panameño fue originariamente traído a nuestro país por el Contador Damiani que por ese entonces alternaba su pasión por el fútbol con su siempre dedicación a Sporting.
La carrera de Malcolm comenzó en el año 1973 cuando en compañía de otros grandes como Rolando Frazer o Adolfo Medrick participó de lo que en Panamá se llamó Operación Tamaño. El equipo juvenil, concurrió a Táchira, Venezuela a disputar un certamen que a la postre obtuvo.
Tito tuvo un gran paso por la Universidad de Briar Cliff. Durante su carrera como universitario convirrtió la friolera de 1427 puntos y capturó 472 rebotes, ayudando a que en los cuatro años registraran una marca de 91 victorias y 24 perdidas y alcanzaran los títulos de la NAIA de la segunda división del baloncesto universitario estadounidense.
Malcom, en su último año con los "Chargers" de Briar Cliff, ayudó a terminar con record de 28 triunfos y 3 derrotas, para pasar al torneo nacional, donde en tres partidos terminó con 61 puntos y 29 rebotes. Estas actuaciones le valieron ser seleccionado en el draft por los Boston Celtics en el año 1979. Si bien nunca llegó a enrolarse a la mejor liga del mundo, nadie le quita ese honor.
En 1977 compartió junto con Rolando Frazer y Mario Butler el plantel de Sporting que se presentase en un torneo internacional llamado Copa Phillips. El mismo que año tras año se desarrolla en Madrid fue ganado por el Real Madrid local y participaron además la selección de Australia y la Universidad de Bradley.
Sin quererlo, Damiani le abrió la puerta para que Nacional observase al que sin dudas ha sido su jugador más destacado de las últimas tres décadas.
Malcom participó tres temporadas con los bolsos. Era un jugador serio, un buen defensor y buen reboteador. Pero por sobre todas las cosas una gran anotador. En épocas que Fefo Ruiz quemaba redes, Malcom no se quedaba atrás. La diferencia es que el Tito tenía un poco más de conciencia a la hora de tirarse la pelota.
Con Nacional ganó un par de Liguillas aunque no pudo evitar los triunfos de Peñarol y Bohemios, equipos que por ese entonces dominaban la competición.
Más allá de sus logros colectivos todos le reconocen a Tito su calidad individual. Su forma de lanzar los tiros libres y su impecable puntería desde las esquinas. En esa época se decía que Tito era como un "tubo", bola que llegaba a sus manos bola que iba a la canasta.
El hombre, que participó en dos mundiales (1982 y 1986) y obtuvo la medalla de oro en el Centro Basquet 1981 siguió vinculado al baloncesto por muchos años más.
Como jugador hay registros de Malcom jugando en la liga local hasta 1999. Luego como entrenador ayudante y actualmente participando en juegos de veteranos.
El "canastero" como le dicen en Panamá ha llegado a incursionar en política debido a su notoriedad.
En Uruguay se le reconoce como uno de los más grandes encestadores que pasaron por el viejo Federal. Sin duda "Tito" Malcom dejó su marca.