Durante toda la semana se ha estado recordando el famoso gol de Carrasco a Defensor Sporting y como, con ese tanto, se permitió el quinquenio de Peñarol.
El ejemplo del fútbol me hizo reflexionar sobre los quinquenios en el básquetbol uruguayo.
De inmediato me vino a la mente el caso de Welcome, el equipo que de la mano de Magurno pretendió lograr tal hazaña.
Desde 1997 al 2000, Welcome dominó el Campeonato Federal. Era un equipo armado con una constelación de estrellas para nuestro medio. Tal es así que había jugadores de primer nivel que jugaban en la reserva, imposibilitados de participar en el primer equipo por las reglamentaciones vigentes. Recuerdo el caso de Darío Trigo, Gonzalo Caneiro o Claudio Pereira entre otros.
Algunos justificaban el hecho de contar con tantas estrellas en que Welcome buscaba un título internacional, otros decían que simplemente contrataba a los jugadores para que no jugasen en contra.
Pese a algún susto (los tiros de Rovira en la final con Biguá) Welcome alcanzó el tetracampeonato y se preparaba para obtener el inédito quinquenio.
Su rival en la final era Cordón. En Welcome destacaban Mazzarino, Moglia, Szczygielski, el “Bicho” Silveira y el “Fonsi” Núñez. Por el lado de Cordón estaban Caneiro, Losada, Morales, Bouzout y el Fito Medrick.
Con la serie empatada en dos se vieron las caras el lunes 25 de febrero en el Cilindro Municipal. Un cilindro lleno esperaba para un partido de campanillas. LA expectativa era grande, habían pasado sólo seis años del Hebraica – Cordón (a mi gusto de los mejores partidos que vi) y la sensación era que estaríamos ante otro juego de esas características.
Respecto a ese partido muchos de los actores eran los mismos. Bouzout, Losada y Medrick estaban en Cordón. Mazzarino, Moglia y Szczygielski que habían jugado la final de 1995 por Hebraica lo hacían ahora por Welcome. Otro dato curioso era la presencia de Nuñez y Carpio en la W. Ambos jugadores habían sido fundamentales para el título de Cordón en 1995.
Las coincidencias eran demasiadas cuando veíamos que en los banquillos se repetían los entrenadores. Somma por el lado de Cordón y Espíndola por Welcome.
Cordón tomó la delantera en el primer cuarto merced al buen trabajo de Losada y la gravitación de Bouzout bajo el tablero (fue la primera vez que le vi dominar con comodidad a Szczygielski). La lucha del Bicho Silveira y el goleo del Fonsi Núñez trajeron de vuelta a Welcome. La primera parte terminó con los albicelestes ganando por tres.
En la segunda mitad, ambos equipos se alternaban en el marcador. Parecía que Welcome con el despertar de un yankee de pelo largo llamado Bell se llevaba el juego. El americano convirtió dos triples consecutivos y la hinchada se vino abajo. Pero Caneiro y Pepusa Pérez mantuvieron en juego a Cordón.
Welcome ganaba por dos faltando un minuto, Bell que venía en racha decidió cerrar el juego desde los 6.25. Mala decisión. Al errar le dio la posibilidad a Caneiro de ir a la línea y empatar el juego.
Luego fue el Nacho Carpio el que se apresuró y decidió vestirse de héroe. Su tiro no entró y Cordón recuperó la bola a falta de pocos segundos. El balón fue a parar nuevamente a las manos de Caneiro que era cortado con foul. El Gonchi convierte uno y es entonces que se sucede la jugada histórica.
Szczygielski, le da un pase largo a Mazzarino, y el mejor jugador de la temporada increíblemente pierde el balón. La pelota se le resbala al Nico cuando la bandeja era inminente. Luego Caneiro maquillaría el 94-92 con un libre y Bell erraría una pizza.
El Cilindro veía otra ves sonreír a Cordón. Espíndola, Szczygielski, Moglia y Mazzarino volvían a perder una final increíble y el quinquenio seguía siendo una marca por ahora no alcanzada.