Verano, calor, playa, este y las camisetas argentinas que pululan por la costa. Entre las eternas discusiones entre porque Messi no rinde con la albiceleste, o las comparaciones entre Maradona y Pelé, los argentinos demuestran su fanatismo por el deporte.
El último Mundial de Sudáfrica nos sirvió para volver a ganarnos el respeto futbolístico de los porteños. Sin embargo, cuando de básquetbol se refiere, en seguida aprovechan para tirarte los Ginóbili, Scola, Nocioni, Delfino y otros.
Dialogando con ellos te marcan las distancias y te reconocen a Tato y a Fefo como los cracks uruguayos de antaño. Alguno que otro llega a hablarte de Capalbo, pero poca cosa más …
Por suerte uno, conocedor de la historia, les hace entrar por el aro y en poco tiempo le dice … “Si tendrán cuadro, que capaz no ganan jugando con uno de menos todo un cuarto”. El porteño lo piensa, cree que hasta es posible, pero haciendo gala de falsa humildad te dice con una sonrisa socarrona “No, tanto no creo ché”. Y ahí es cuando un uruguayo vivo les dice ...”Ah, Ustedes no pero nosotros, sí … y en una final”. “Nah, me estas jodiendo boludo ...”
El día de la hazaña
Ocurrió un 1º de agosto de 1952 en el marco de los Juegos Olímpicos de Helsinski y nada menos que en la final por la medalla de bronce. Allí Uruguay disputó nueve minutos y veinte segundos con cuatro jugadores en cancha. Lejos de perder el encuentro los celestes aumentaron ventajas y vencieron 69-58,
Aquella delegación
La delegación uruguaya estaba compuesta por 12 jugadores: Martín Acosta y Lara, Enrique Baliño, Victorio Cieslinskas, Héctor Costa, Nelson Demarco, Héctor García, Tabaré Larre Borges, Adesio Lombardo, Roberto Lovera, Sergio Matto, Wilfredo Peláez y Carlos Rosello.
Los mismos eran dirigidos por el histórico Olguiz Rodríguez y viajaban además el Dr. José Chávez Miranda como presidente de la delegación y el Cr. José Pedro Damiani como delegado.
Uruguay había realizado una Olimpíada impecable y había perdido en semifinales con Rusia por apenas 4 puntos. Adesio Lombardo era el goleador (a la postre del torneo) y principal figura de los celestes
Los argentinos
La Argentina llegaba a Helsinski con el honor de ser la Campeona del Mundo gracias al título obtenido en Buenos Aires en 1950. Uruguay no asistió a dicho campeonato debido a problemas políticos con el gobierno de Perón.
Su figuras eran Oscar Furlong al que los argentinos llamaban “el primer crack” y el lungo húngaro de 1,95 Juan Gaszo.
Dirigidos por Rodolfo Masilla estos eran sus hombres: Leopoldo Contarbio, Hugo del Vecchio, Furlong de Oscar, Juan Gaszo, Ricardo González, Rafael Lledo, Alberto López, Rubén Menini, , Omar Monza, Rubén Pagliari, Raúl Pérez Varela, Ignacio Poletti, Juan Uder y Roberto Viau.
El antecedente
Ambos equipos se habían enfrentado dos días antes en el penúltimo encuentro del grupo. En esa ocasión los uruguayos sorprendieron a todos al vencer a los argentinos por 66-65 con 21 puntos de Lombardo.
Uruguay impuso su ritmo lento y se llevó el primer tiempo 39-31. Pero la Argentina repuntó gracias a los puntos de Furlong (23) y Del Vecchio (11) y llegó a igualar el encuentro a cinco minutos del final. De allí en más los albicelestes pasaron al frente pero se “confiaron”. Con tres puntos por delante en el marcador el base Raúl Pérez decidió atacar la canasta (cuando no había 30 segundos) y falló una bandeja. En la recarga Lombardo señaló una jugada de tres puntos y llevó el encuentro a la prórroga.
En el alargue Macoco cerró el juego con un tiro de laguísima distancia y pese a que los argentinos anotaron un libre el triunfo fue para los celestes.
La importancia del primer triunfo
Para Uruguay la victoria anterior fue clave pues dotó al equipo de una confianza para encarar la lucha por el bronce. Además cambió los cruces. Argentina que creía ser superior que Rusia, se vio condenada a enfrentarse a los Estados Unidos, perdiendo por 9 puntos.
Dificultades previas
Sin embargo, los uruguayos no las tenía todas consigo. El encuentro frente a Francia, el último del grupo, había terminado en una bataola, y Carlos Roselló y Roberto Peláez estaban suspendidos. Además, en la semifinal ante Rusia, Héctor “Guanaco” Costa tuvo que salir lesionado. Con el tiempo, el capitán Lovera diría que la baja del jugador de Sporting fue determinante para no haber alcanzado la final.
A estas ausencias se sumaba el lamentable estado de forma de Tabaré Larre Borges quién tenía enormes ampollas en sus plantas del pie.
El partido
Uruguay era en promedio un equipo más experiente que la Argentina. Tenía jugadores muchos más maduros a los que les rechinaban las contantes fanfarronerías de sus rivales respecto al Campeonato Mundial obtenido dos años antes.
Con ese clima caliente a nadie extrañó cuando Roberto Lovera y Juan Carlos Uder saltaron a un rebote y terminaron a los piñazos. La bataola duró por espacio de tres minutos y el saldo dejó a Tabaré Larre Borges expulsado acortando aún más el plantel celeste.
Uruguay terminó por delante el primer tiempo en cifras de 31-24. Los uruguayos luchaban como leones (Un tiempo después la popular revista El Gráfico mostraría una foto del canario Matto luchando un rebote ante tres argentinos y la inscripción “Por esto nos ganaron los uruguayos”) aunque los físicos, en especial el de Lombardo, comenzaban a mermar.
A falta de 9 minutos 20 segundos con Uruguay ganando 53-42, Nelson “Fogata” De Marco cometía su quinta falta y de esta forma debía abandonar el terreno.
La desesperación inundó la piel de los charrúas que vieron como no había más cambios por realizar. Uruguay debía terminar el juego con cuatro jugadores.
Al ver tal situación, el periodista argentino Zogib dijo una de esas frases que calan hondo en el corazón de los uruguayos “Si perdemos este partido me vuelvo nadando a la Argentina”.
Uruguay, con Lovera, Baliño, Cieslinkas y Lombardo en cancha aguantó y amplió la diferencia. El secreto estuvo en mover la pelota y hacer que los argentinos se desesperasen. Los abicelestes comenzaron a faulear y Uruguay aprovechó principalmente por intermedio de Lombardo desde la línea fácil.
Cuando terminó el partido, el “Flaco” terminó extenuado pero con la conciencia del deber cumplido. Lovera se acercó al comentarista y le invitó a comenzar a nadar.
Uruguay venció a la Argentina que al final terminó con tres jugadores y se quedó con el bronce. Añós más tarde Omar Monza reconocería "Nos ganaron bien, nosotros cometimos errores garrafales", mientras que nuestro técnico Olguiz Rodriguez recordó el hecho "Fue una Lucha de titanes, pero con jugadores que aman a la patria como aquellos, no s puede perder esta medalla, son herederos de una estirpe magnífica".
Detalles
Uruguay (69)
Lombardo (23) Macoco (16) Baliño (7) LarreBorges (0) Cieslinskas (2), Lovera(4), Demarco (6), García Otero (2), Matto (8)
Argentina (58)
Del Vecchio (4), Gazgo (19), Uder (3), Contarbio (9), Monza (4), Furlong (3), Lledo (4),Pérez(4), González (6), Viau (1), Menini (2), Pagliari.